Un ‘perjudicado’ de otros concursos, única autoridad que pasó evaluación

Quito –

El juez del Tribunal Contencioso Electoral (TCE), Arturo Cabrera, pasó de ser un ‘perjudicado’ en concursos que hizo el primer Consejo de Participación Ciudadana (CPC), a ser la única autoridad salvada de la cesación del ente transitorio.

“Su mandato es la mejor oportunidad para evitar que desde las instituciones del Estado se fabriquen hojas de vida para beneficiar a los amigos… la mejor oportunidad para evitar cometer errores y las injusticias que me afectaron tres veces”. Eso les dijo a los consejeros Julio César Trujillo, Pablo Dávila, Luis Hernández, Eduardo Mendoza y Miryam Félix el 27 de agosto, al defenderse del informe de evaluación que predeterminaba cesarlo.

Para el Consejo Nacional Electoral (CNE), en el 2011 “sin vergüenza alguna se mutilaron catorce puntos de mi carpeta y se subieron once puntos al postulante 184, que terminó siendo el quinto vocal, y llegó a ser hasta presidente”. Se refiere a Juan Pablo Pozo.

En la elección del TCE en el 2012 “se volvieron a mutilar puntos de mi carpeta y se subieron siete a quien resultó ser el mejor puntuado, y que después resultó ser vicepresidente del TCE (Patricio Baca)”.

Y el 2015 cuando postuló al Consejo de Participación, “tuvieron el empacho de decir que en el certificado del SRI obtenido en línea tenía que haber puesto un sello”.

Él fue asesor en la Asamblea en la Comisión de Gobiernos Autónomos y del Consejo de la Administración, entre el 2011 y 2013; director jurídico del CNE y provincial de la delegación de Pichincha, entre el 2008 y 2011. Laboró en la Corte Constitucional de Transición. Suma 28 años en la función pública.

“A Omar Simon lo conozco porque fui funcionario electoral, no tengo ni relación de amistad ni laboral. No tengo afinidad política. A Gabriela Rivadeneira no la conozco”.

Criticó el informe de evaluación aduciendo que los investigadores no tenían la capacidad académica para analizar incluso las sentencias del TCE.

Y el Consejo transitorio le dio la razón. En su resolución se rechaza el trabajo de sus propios investigadores: “No es notorio ni evidente la falta de méritos”, ni “la existencia de vinculaciones formales de amistad ni políticas con ninguna de las autoridades del Estado”. Eso generó un impasse. Hernández reveló su “preocupación” y pidió que se “tenga las debidas atenciones y cuidado en lo que va a procederse en la evaluación”. Trujillo se molestó. Agradeció la observación y le recordó que “le corresponde examinar que las cosas sean correctas”, que si está inconforme, salve su voto o “denuncie cualquier incorrección”. Al final, el mensaje de Cabrera a los vocales se hizo realidad: “Esta transición no tiene por qué arrastrar con todo ni con todos”. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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