Una columna anónima del New York Times aumenta la furia de Donald Trump

Washington –

Un furioso Donald Trump exigió desenmascarar al alto funcionario que escribió sin firmar un artículo en The New York Times en el que admite que jerarcas de la administración buscan frenar las “peores inclinaciones” del presidente.

“Si la cobarde persona anónima en realidad existe, ¡el Times debe, por razones de Seguridad Nacional, entregar a él/ella al gobierno de inmediato!”, tuiteó Trump.

¿Quién lo escribió? En un extraño clima de sospecha y paranoia, la Casa Blanca buscaba determinar la identidad del autor del artículo anónimo denunciando el comportamiento errático e inquietante de Trump.

En un texto titulado “Soy parte de la resistencia dentro de la administración Trump”, un miembro de la administración cuenta cómo él y otros luchan desde adentro contra “las peores inclinaciones” de un presidente con un liderazgo que califica de ‘mezquino’, ‘impetuoso’ e ‘ineficaz’.

El polémico artículo, que siguió a la publicación de extractos de un explosivo libro del periodista Bob Woodward, suscitó una avalancha de interrogantes en Washington.

La oficina del vicepresidente se sintió obligada a emitir una declaración diciendo que Mike Pence no tenía nada que ver con ese tema. Mientras se encontraba en India, el secretario de Estado, Mike Pompeo, aseguró que el texto no era suyo.

Para el exdirector de la CIA John Brennan, esta columna demuestra “el nivel de inquietud en el seno mismo de la administración”. “No sé cómo reaccionará Donald Trump ante eso”, dijo.

El diario neoyorquino reconoció el paso extraordinario dado para publicar un artículo de opinión anónimo, y dijo que lo hizo a petición del autor, cuya identidad conoce.

“Creemos que la publicación de este ensayo de forma anónima es la única manera de ofrecer una perspectiva importante a nuestros lectores”, indicó el periódico.

¿Trabaja en la Casa Blanca? ¿Trabaja en Seguridad Nacional? ¿Es él o ella? El juego de adivinanzas cunde por todo Washington, donde funcionarios actuales y retirados intercambian llamadas y textos o acuden a periodistas en busca de indicios.

Según el artículo, al principio de la administración, algunos funcionarios discutieron en voz baja la posibilidad de invocar la 25ª enmienda de la Constitución, que permite la destitución de un presidente. “Pero nadie quería precipitar una crisis constitucional. Así que haremos lo que podamos para dirigir la administración en la dirección correcta hasta que, de una forma u otra, se acabe”. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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