Segundo Huachi: el combate más sangriento de la independencia ecuatoriana

La batalla que había de consolidar la liberación definitiva de los territorios de Quito culminó en el peor y más sangriento revés de los patriotas durante la independencia ecuatoriana. Testimonios contemporáneos del suceso esgrimen las malas decisiones tácticas y la supuesta traición de uno de los jefes republicanos como causantes de la derrota.

“Todo, todo, señor, se ha perdido”(1). Así expresaba su frustración el general venezolano Antonio José de Sucre luego de presenciar la aniquilación de su ejército en los arenales de Huachi (sur de Ambato), acaecida el 12 de septiembre de 1821.

Hacía cinco meses que el venezolano se había presentado ante el gobierno de la Provincia Libre de Guayaquil para entregar, en nombre del libertador Simón Bolívar, apoyo militar en forma de armas y tropas.

Los patriotas guayaquileños, gestores de la revolución antimonárquica promovida en la ciudad el 9 de octubre del año anterior, acogieron favorablemente la ayuda militar y dieron todo el apoyo político y económico al lugarteniente de Bolívar. Al reducido núcleo de tropas que Sucre trajo desde el Cauca, conformado por llaneros venezolanos, reclutas de la zona del Chocó colombiano y anglosajones del famoso batallón Albión, se sumaron muchos jóvenes combatientes de la propia ciudad de Guayaquil y de la provincia.

El apoyo material y humano del Gobierno de Guayaquil, sumado al talento estratégico del jovencísimo general Sucre, dio sus frutos con la victoria en los campos de Yaguachi el 19 de agosto de 1821. Los 1.300 soldados realistas al mando del coronel Francisco González fueron derrotados por un número similar de patriotas comandados por Sucre y su segundo, el general Mires.

Al saber de la derrota de González, el general español Aymerich, al mando de un segundo ejército que también se aproximaba a Guayaquil, decidió huir precipitadamente a la Sierra.

La victoria de Yaguachi y la huída de Aymerich inyectó altas dosis de triunfalismo en la oficialidad del bando patriota. El jefe del estado mayor de Sucre no tuvo reparos al consignar en su informe de operaciones que para la siguiente batalla “nos prometemos un nuevo triunfo”(2).

Huachi

Los republicanos persiguieron a Aymerich y lo alcanzaron en el llano de Huachi (al sur de Ambato), casi un mes después de Yaguachi. Se encontraron no ante un enemigo disminuido y desmoralizado por la anterior derrota, sino a uno anímicamente fuerte y bien posicionado sobre el terreno (Aymerich había recibido refuerzos desde Quito). Esto llevó a Sucre a plantearse si era mejor esperar otra ocasión más favorable.

Pero antes de que pudiera tomar una resolución al respecto, sus fuerzas entraron precipitadamente en combate. La caballería republicana fue rápidamente superada, y el enfrentamiento desigual entre la caballería realista y los cuadros republicanos de a pie culminó con la destrucción de estos últimos.

La acción, que empezó cerca de las 3 de la tarde del 12 de septiembre de 1821, duró cerca de hora y media. Al final de la tarde el general Sucre apenas pudo escapar con 100 de los cerca de 1.000 soldados con los que se presentó en aquel campo.

La carnicería

Los informes que Sucre (3) y su jefe del estado mayor (4) escribieron luego de la batalla son precisos en detalles tácticos y movimientos previos y durante la acción, pero pobres en imágenes que nos permitan imaginar el dantesco resultado del combate. Para ello debemos acudir a fuentes españolas.

Los realistas, al quedar dueños del llano de Huachi, se enfrentaron al horror de los despojos humanos esparcidos en aquel campo. El anciano jefe español Aymerich, familiarizado con la muerte al haber asistido a muchos otros combates, no pudo en esta ocasión dejar de sentirse impresionado por lo que vio, según se lee en una carta suya interceptada por los patriotas: “Aún no se puede calcular el número de los muertos, pero se horroriza el menos sensible al ver sembrados estos campos de cadáveres, y teñidos en sangre todo su armamento, correajes, municiones y en fin, toda clase armas”(5).

Se estima que en Huachi murieron cerca de 1.000 soldados republicanos y realistas (6), cifra impresionante en comparación a otras batallas de nuestra independencia. Una de las pérdidas más sensibles de aquella jornada fue la del patriota José de Antepara, hombre principal del 9 de octubre de 1820 y secretario particular de Francisco de Miranda en Europa.

400 prisioneros y heridos quedaron en poder de los realistas. Días después del combate un patriota de Alausí informó a Sucre que los heridos de mayor gravedad fueron ejecutados por los realistas (7).

¿Una derrota producto de la traición?

En el relato sobre la batalla, Sucre sugiere que su segundo al mando, el general José Mires, fue el principal responsable de la derrota (8).

Según Sucre, durante el combate el impetuoso Mires cometió faltas tácticas (envió a la infantería a enfrentarse a la caballería enemiga, un acto casi suicida) y desoyó varias de sus órdenes.

Actualmente un buen número de historiadores están de acuerdo en atribuir a Mires y a su imprudencia gran parte de la responsabilidad del desastre, aunque por los mismos días de la derrota pesaba sobre él una acusación mucho más grave: la de traición.

Francisco de Lara, originario del cantón Quisapincha (Ambato), representaba en aquel momento a un grupo de habitantes que sostenían que la debacle en Ambato se debía a un entendimiento secreto entre Mires y el jefe español Aymerich. Las pesquisas de Lara sobre la derrota arrojaron una prueba indiscutible, según su parecer, de tal afirmación. Lara escribió la siguiente nota a Sucre:

“Habiéndose tratado sobre la acción de Guache (sic) y su derrota acerca de que hubo traición por el 2do. general D. José Mires, he andado solicitando por los campos con cuantos me ha sido posible, y ninguno ha pensado lo contrario. Más como la verdad siempre sale a la luz por mucho que la oculten, he tenido la felicidad de encontrar el adjunto papel dirigido por el señor Aymerich a dicho Mires, en poder de un aldeano particular. Viendo pues descubierta la felonía con que ha procedido aquel pérfido Mires, para que pueda V. S. documentarse y no fiar de personas que no sean de entera satisfacción, incluyo aquella carta original para que V. S. satisfaga con ella cuando quieran culparle precipitadamente u otra cosa en V. S.” (9)

Cualquiera que haya sido la naturaleza del documento que Lara remitió a Sucre, al parecer este desechó la acusación de traición de su segundo al mando y en su correspondencia guardó silencio sobre el asunto. El venezolano tenía una relación muy cercana con Mires: siendo Sucre todavía un niño, Mires lo había acogido como su alumno en la escuela de ingeniería militar de Caracas.

Tras el combate Mires quedó prisionero del enemigo y Sucre le envió dinero y vituallas mientras negociaba su canje con prisioneros realistas, aunque tal gestión fue infructuosa. Mires fugó de su cárcel en Quito días antes de la batalla del Pichincha, acción en la que participó comandando un grupo de infantería.

Consecuencias

La derrota causó gran impacto en Guayaquil, pues muchos de los muertos eran hijos de la ciudad (un año antes, por una coincidencia fatal, varios jovenes guayaquileños habían muerto en otro combate con los españoles en el mismo campo de Huachi). Sin embargo los ánimos se repusieron pronto: nuevos voluntarios se presentaron y el gobierno de la urbe, a través de su representante, el poeta José Joaquín de Olmedo, prestó por segunda ocasión todo su apoyo material a Sucre.

El combate también diezmó seriamente a los españoles, por lo cual arreglaron con los republicanos un cese al fuego durante 90 días. Esto dio a Sucre un importante respiro y le permitió reorganizar su ejército.

Pero eso fue semanas después de la derrota. Según el historiador guayaquileño Roberto Leví Castillo, en los primeros días Sucre pareció sumirse en una profunda depresión. Leví Castillo llegó a afirmar que Sucre, en su desesperación por el desastre, quiso atentar contra su propia vida (10).

Huachi será la primera y última derrota de Sucre conduciendo un ejército. Las sucesivas victorias en Pichincha, Ayacucho o Tarqui reivindicaron su reputación militar. (I)

Fuentes:

(1) Carta de Sucre a Santander. Archivo de Sucre (recopilación de Vicente Lecuna), tomo 1, página 428. (2) Boletín del combate de Yaguachi escrito por el teniente coronel Cayetano Cestari.
(3) y (4) Carta dirigida a Bolívar por Sucre y boletín del combate de Huachi escrito por el teniente coronel Cayetano Cestari, páginas 420 y 434 del tomo 1 del Archivo de Sucre (recopilación de Vicente Lecuna).
(5) Aymerich a González, el 12 de septiembre de 1821. El correo, interceptado y copiado por el comandante cuencano Cáceres, fue remitido a Sucre. Archivo General de la Nación de Venezuela, subsección Sucre, tomo I, folios 153 y 154.
(6) El historiador militar, general Luis Larrea Alba, da la cifra de 700 muertos republicanos en su libro Sucre, alto conductor político militar (Casa de la Cultura, 1975), página 107.
(7) El comandante José Antonio Pontón a Sucre, San Pablo, 28 de octubre de 1821. Boletín de la Academia Nacional de Historia de Venezuela, N° 100 (año 1942) en el anexo Documentos.

(8) Archivo de Sucre (recopilación de Vicente Lecuna), tomo 1, página 432.
(9) Francisco de Lara a Sucre, 23 de septiembre de 1821. Archivo General de la Nación de Venezuela, subsección Sucre, tomo I, folio 162.
(10) Artículo Páginas ignoradas de la historia del Ecuador por José Roberto Leví Castillo en la revista Universidad de Guayaquil, N° 2 (abril-junio 1988).

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