Recuperan suelos en La Toglla usando ramas de los árboles

Quito –

La Toglla, una comunidad ancestral de 700 habitantes, que ocupa 551 hectáreas en las faldas del Ilaló, en la parroquia Guangopolo del cantón Quito, impulsa el proyecto “Diseño y puesta en marcha de una nueva estrategia de Agradación de suelos y ambiente en el Ilaló”.

El objetivo es tener 15 hectáreas reforestadas y que en tres años la cangahua tenga una capa arable y cultivable para sembrar.

“Estamos planificando con el Gobierno de la provincia para sembrar y promocionar el mishqui (tequila) como bebida símbolo de la provincia”, dice Jaime Paucar, del consejo de gobierno de La Toglla.

Para la iniciativa han cedido una hectárea y media para que se siembre penco y entre cada penco, sembrar guarango. Con el penco se obtiene el mishqui, chaguarmishqui y todos sus derivados y con el guarango un pigmento para los artesanos que trabajan en cuero.

El guarango es un espino, una leguminosa que ayuda a descompactar el suelo, cuenta.

Paúl Dehousse, coordinador Agroambiental del proyecto, explica que para esta iniciativa han partido del concepto de que en Ecuador el 48% de la tierra tiene procesos de erosión que van desde ligeros a muy severos. En el caso del Ilaló, las tierras que se llaman cangahua, que es la ceniza volcánica compactada y neutralizada por siglos, expuesta a la lluvia y al temporal, son suelos muy frágiles. Cuando desaparece la capita protectora, que es la capa de humos con la vegetación, la capa fértil desaparece y el suelo se convierte en “talco”, que se va desmoronando muy fácilmente, sostiene.

Este proceso está basado en la observación de Gilles Lemieux, que fue profesor en Canadá y falleció en el 2009. Él desarrolló una tecnología que consiste en acelerar la recuperación del suelo con ramas.

Dehousse sostiene que en las ramas de los árboles se concentra todo el alimento del árbol, minerales, la proteína, el nitrógeno.

La técnica denominada Madera Rameal Fragmentada (MRF), recomienda utilizar específicamente ramas pequeñas de menos de 7 centímetros. En La Toglla se van a usar, de preferencia, ramas de menos de 2,5 centímetros. Al triturar, al romper y aplastar las hojas se permite que los hongos adecuados accedan a las fibras y descompongan un elemento químico llamado lignina, que es la estructura de la madera.

Los hongos al descomponer la lignina, la transforman en humus y el humus es lo que da la estructura del suelo con adecuada cantidad de carbono.

Se demostró que para recuperar uno por ciento de carbono en el suelo con una técnica convencional se demora un siglo, con la técnica MRF, 10 años, afirma Dehousse, quien dice que otro beneficio es que se ahorra agua cuando llueve, pues el material actúa como esponja.

En agosto se comenzó a llevar a la comunidad las ramas podadas, matorrales cortados, productos de limpieza de chacras y residuos de cosechas para aplicarlos en la parcela demostrativa del proyecto, en el cráter del volcán Ilaló.

Para cumplir con los requerimientos del proyecto se trajo de Italia una trituradora. (I)

Fases
Operación

Fondos
El Fondo Ambiental de la Secretaría del Ambiente ha financiado 60.000 dólares para el proyecto. Mientras que la comunidad ha realizado trabajos con mingas, alimentación y vigilancia, dice Nancy Simba, secretaria comunitaria del proyecto. La comunidad se encuentra muy involucrada en esta propuesta.

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