Ecuador: Comunidad sorda, un mundo de señas, silencio y lucha

“Hola soy Leo, tu guía”, la presentación que da paso a una invitación especial al Museo de Cera. El rincón que recuerda la primera biblioteca pública de la Real Audiencia de Quito es tomado por un guía que reemplaza las palabras por movimientos con las manos, su mayor instrumento de comunicación. Este viaje cultural es recogido en un video de cinco minutos.

Se trata de Leonardo Figueroa de 27 años, un joven que ideó una guía interactiva en lengua de señas de los museos de Quito.

Del 23 al 30 de septiembre se celebra la Semana Internacional de la Persona Sorda, un evento donde se suman las voces de lucha por sus derechos. Diario El Universo se contactó con algunos personajes con discapacidad auditiva para conocer un poco más de su día a día y cómo aportan a su comunidad.

Figueroa tiene una discapacidad auditiva del 70%. Este año obtuvo su ingeniería en diseño gráfico y para su proyecto de tesis creó Turismo Sordos, un portal web que a través de videos, ilustraciones y animaciones brinda información turística sobre cuatro museos de la capital de Ecuador.

El gusto por explorar lugares sirvió de motivación para llevar adelante la propuesta, el refugio Pasochoa y volcán Cotopaxi están entre sus sitios predilectos. Desde pequeño visitaba los museos pero no había quien lo guíe en su lenguaje, con este proyecto siente que está ayudando a su comunidad. “También somos capaces, solo necesitamos una oportunidad”, indica Figueroa.

“Muchos dicen que su mundo es el silencio pero a través de su proyecto está haciendo mucho ruido”, expresa la mujer que se encarga de traducir cada uno de sus gestos, su madre Gloria López.

Leonardo Figueroa también desarrolló la habilidad de labio lectura.

Leonardo tiene dos hermanos, uno de ellos con discapacidad auditiva. López revela que con el proyecto de su hijo conoció mucho más a la comunidad sorda. “Lo que pasa es que no entendía la importancia de la naturaleza de ellos y ahora es cuando yo me he propuesto y estoy aprendiendo poco a poco (lengua de señas)”.

Según la página del Consejo Nacional para la Igualdad de las Discapacidades (Conadis), Ecuador hay 63,191 personas con discapacidad auditiva registradas. El 54.49% son hombres y el 45.51% son mujeres (Datos del 2018).

El joven quiteño señala que le gustaría continuar haciendo videos donde promueva el turismo de su ciudad. “La gente pregunta ¿y bueno qué más sigue? Pero para eso Leonardo necesita recursos, él ha invertido muchísimo. Necesita apoyo estatal o privado”, declara Diego Maldonado, quien fue su tutor de tesis.

Para él, Figueroa es un referente motivacional y siempre que tiene la oportunidad lo toma de ejemplo para sus estudiantes. Expresa sentirse orgulloso del que considera un proyecto innovador.

El silencio no le impidió conseguir su título profesional

Al principio Leonardo Figueroa no la tuvo fácil, entablar una conversación con sus compañeros resultaba todo un reto. Pero una vez que lo conocieron se creó un ambiente ameno y de solidaridad donde hasta sus docentes fueron partícipes, ya que comenzaron a realizar una programación diferente para él.

Así lo asegura su maestro Maldonado, quien dedicaba los últimos 30 minutos para reforzar las clases con él. Esto con el propósito de garantizar su comprensión puesto que su materia demandaba empleo de códigos de programación.

Gloria López, madre de Leonardo, interpreta sus señas.

A pesar de haber desarrollado la habilidad en labio lectura y de comunicarse (con dificultad) de manera oral, contó con la compañía de un intérprete de señas en toda su carrera universitaria.

“La universidad nunca tuvo problema en darle un espacio también al intérprete de señas. Y en los semestres finales los maestros quisieron aprender cosas básicas de la lengua de señas para poder comunicarse con él”, cuenta su madre.

Vinicio Baquero, presidente de la Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador (Fenasec), señala que las instituciones educativas deberían contar con un intérprete. “Debe ser una obligación del Estado”, puntualiza.

Él tiene el 65% de discapacidad auditiva y cuenta, desde su propia experiencia, cómo en la universidad junto con otros cinco compañeros sordos se distribuían el pago a un intérprete de señas. Con el paso del tiempo ellos se fueron retirando y al final entre dos personas costearon al profesional de señas. Algo que le resultaba “sumamente caro”.

Baquero indica que en la tabla sectorial del Ministerio del Trabajo no existe la figura de intérprete de señas por lo que aún no está fijado una tasa salarial para ellos. Sin embargo, los precios que suelen manejar está entre $20 a $30 por hora o un salario básico ($386) en el caso de un intérprete permanente.

“La parte económica juega un papel importante”, apunta Gardenia González, intérprete de señas con una maestría en educación especial, quien ha asistido con personas con discapacidad auditiva a entrevistas laborales, exámenes académicos y demás trámites.

Confiesa que en ocasiones lo ha hecho de manera voluntaria, pues no tienen cómo asumir el costo. “Esto hace que la persona sorda desista de buscar trabajo, de estudiar, o de sentirse incluído socialmente”, agrega.

“Lengua de señas, nuestra lengua madre”

Nathalia Riera, dicta cursos de lenguaje de señas.

Cuando a Nathalia Riera, presidenta de Asociación Cultural de Sordos de Guayaquil (Asoculsor), le preguntan si hay inclusión para las personas sordas ella responde que -sí, por medio de la lengua de señas la hay-.

Es hipoacúsica (su pérdida auditiva no supera los 70dB), tiene 19 años y está cursando el tercer año de bachillerato en informática en un colegio de la ciudad, su prioridad de lunes a viernes. Pero los sábados destina sus horas a la enseñanza de señas. Junto con otro compañero sordo dicta cursos de lenguaje de signos, los mismos que están avalados por la Fenasec.

Vinicio Baquero sostiene que hablar de la lengua de señas es referirse a su identidad, a su “lengua madre”. Él colaboró con el Conadis y la Universidad Tecnológica Indoamérica (UTI) en la realización del diccionario de lengua de señas ecuatoriano “Gabriel Román” lanzado en el 2012 y disponible también en versión web.

Baquero cuenta que fueron dos años en los que se trabajó en la investigación, la unificación nacional de las palabras y la ilustración. El documento cuenta con alrededor de cinco mil palabras, a pesar de esto el presidente de la Federación lo considera una “herramienta básica” pues hay muchos términos que podrían recogerse en una segunda edición.

Sin embargo, el diccionario significó un gran paso para su comunidad. “La idea era tener un diccionario que sirva de base para que las personas puedan conocer nuestro idioma ”, añade.

El pasado 23 de septiembre se celebró por primera vez el Día Internacional de la Lengua de Señas con el lema: “Con lengua de señas ¡Todos estamos incluidos!”. Fecha oficializada por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU).

Enseñanza oralista vs enseñanza de señas

En el Centro de Apoyo Municipal de Audición y Lenguaje en Guayaquil promueven la filosofía oral y se apoyan en la lengua de señas. Foto Carlos Barros.

Arturo Cabrera, imparte las clases en la Universidad Salesiana de Guayaquil. Foto Jaime Freire

Arturo Cabrera, fundador de la Asociación Cultural de Sordos de Guayaquil (Asoculsor), explica que no hay una verdadera inclusión educativa por la falta de docentes preparados en lengua de señas.

“Cuando yo estaba en la escuela tenía profesores muy oralistas y realmente nos castigaban cuando utilizábamos las señas yo fui creciendo con esa cultura hasta la edad de los 12 años”, expresa Cabrera quien tiene 51 años y es sordo profundo (no escucha nada).

“Cuando yo descubrí las señas yo me sentí aliviado porque realmente yo llegué a una comprensión”, confiesa.

Pero Gloria López, madre de un joven sordo, aconseja inculcar la enseñanza oral y la de señas. “Busquen esa posibilidad, no se cierren solo en la lengua de señas, sino que también es necesario vivir en el mundo oyente, ellos son muy hábiles para leer los labios”.

Martha Castañeda terapista del Centro realizando un examen de audición. Foto Carlos Barros

Esta pedagogía es aplicada en el Centro de Apoyo Municipal de Audición y Lenguaje en Guayaquil. Su directora Viviana Quezada, explica que la institución nació con la filosofía oralista. “Ellos aprenden a leer los labios; de hecho es una herramienta importantísima para que puedan defenderse en la sociedad. Sin embargo, también impulsamos y nos apoyamos con la lengua de señas”, añade.

El centro pertenece a la Dirección de Acción Social y Educación (Dase) y sus servicios son gratuitos. “Comprende la educación inicial hasta séptimo grado de educación básica, el servicio de retos múltiples, servicio de terapia de lenguaje y el servicio de estimulación temprana”, indica Quezada.

Inclusión social mediante la tecnología

Vinicio Baquero en sus 39 años de vida ha aprendido a movilizarse sin mayor dificultad, conduce su propio auto y lo hace solo. Pero está consciente que para la mayoría de las personas que conforman su comunidad, el hecho de hacer sus propias gestiones puede resultar todo un problema.

“Me encantaría que cuando hablamos de inclusión existan intérpretes en todas las entidades públicas ”, agrega.

Es por esto que la Fenasec y el Ministerio de Inclusión Social (MIES) en un convenio de cooperación interinstitucional implementó el Centro de Mediación Comunicativa para personas Sordas (Cosori).

Funciona a través de una cuenta de Skype (Fenasec Cosori), mediante la cual brinda un servicio de intérprete virtual. Es decir si una persona con discapacidad auditiva necesitara de un traductor de señas puede contactarse por videollamada y este a su vez atenderá su requerimiento. Es gratis y los horarios de atención son de 08h30 a 13h00 y de 13h30 a 17h00.

El servicio abarca:

  • Mediación comunicativa (interpretación) Sordo-oyente o viceversa.
  • Acompañamiento virtual a reuniones de trabajo, citas médicas, etc.
  • Mensajes de texto o video para que sea revisado con posterioridad por la persona con quien desees comunicarte.

La seña personal

Algo curioso de esta comunidad es el signo con la que cada persona puede ser identificada.

Esta, en su mayoría, es elegida de acuerdo a algún distintivo físico del individuo el mismo que debe ser permanente, sus ojos, sonrisa, lunar etc. (color o tamaño de cabello y barba no son tomados en cuenta).

La importancia del lenguaje positivo

Para la comunidad sorda es vital el uso correcto de los términos. “Nos dicen sordomudos o no hablantes pero lo correcto es decir que somos personas sordas”, recalca Baquero.

Para ellos la lucha constante de sus derechos es la consigna que tienen todos los días, se sobreponen a su discapacidad y llevan adelante el mensaje de inclusión en el que tanto creen.

Nathalia, Arturo, Vinicio y Leonardo lo han demostrado en cada una de sus acciones. “Tanto sordos como oyentes somos iguales, que podemos percibir, pensar, comunicarnos, jugar e interactuar ”, expresa con sus manos y una sonrisa Nathalia Riera.

Los que interesados en aprender lengua de señas pueden comunicarse con las diferentes asociaciones de las ciudades o directamente llamando a la Fenasec. (02-2456088)

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