Infraestructura del Metro de Quito podrá soportar sismos de hasta 9,2

Quito –

Los pasajeros estarán a 22 metros de profundidad. A esa distancia se ubica el túnel cavado para albergar el sistema del Metro de Quito. En la estación Iñaquito, la más avanzada, se visualizan dos rieles que corren paralelos, dando la impresión de una gran columna vertebral que atraviesa la ciudad de norte a sur y viceversa.

En el espacio se colocaron los sistemas para la panelería final, pisos, revestimiento de techos y pronto las instalaciones electromecánicas, electrónicas, iluminación y ventilación.

El diseño contemplado para abordar los trenes parece amigable. El andén de pasajeros tiene la misma altura del piso del tren, es decir, no hay un escalón o un obstáculo para abordarlo y la separación entre el tren y la línea del andén es de unos seis milímetros.

Las estaciones privilegiarán la circulación de personas con discapacidad o con algún tipo de reducción de movilidad. Ascensores permitirán el acceso a las distintas áreas de la estación. A lo largo de los 22 km habrá 15 estaciones subterráneas de 150 m de largo cada una, lo que equivale a 1,5 canchas de fútbol profesional.

Según los técnicos, la infraestructura del Metro de Quito, cuyo túnel se acabó el martes, está diseñada para soportar sismos de magnitud hasta 9,2 en la escala de Richter. Es un tipo de construcción sismorresistente, pensada en las características propias del callejón interandino y en una proyección en el futuro de eventos que no se han observado todavía en la urbe.

Está previsto que en marzo del 2019 finalicen todos los acabados en las estaciones, de tal forma que el último semestre de 2019 estará destinado a las pruebas de todos los sistemas para entrar en operación en el último trimestre.

La velocidad máxima de los trenes es de 100 km/h, pero atendiendo a las normas de seguridad y confort para los pasajeros no se requieren más de 40 km/h. Son trenes semiautomáticos que, casi toda su operación depende del Centro de Mando Integrado de Quitumbe, es decir, la aceleración, velocidad, iluminación operarán a control remoto.

El operador del tren, básicamente, tendrá que abrir y cerrar las puertas y dar el comando de arranque, por lo que este personal debe tener una formación técnica de tercer nivel en electromecánica para formar parte del Metro.

Todo el sistema de Metro de Quito tiene una circulación de aire de óptimas condiciones. “A pesar de que está en plena fase de construcción, la calidad del aire que se ha medido dentro del túnel y de las estaciones, en muchas ocasiones, ha sido muy similar e incluso mejor que en la superficie, gracias al sistema de ventilación”, afirma Mario Naranjo, parte del Departamento de Comunicación de la Empresa Pública Metropolitana Metro de Quito.

Gracias a este sistema, no se ha previsto la climatización por las características propias de la ciudad y su entorno climático.

La temperatura en obra gris fluctúa entre 14 y 15 grados centígrados, en obra terminada es más caliente, por lo que se prevé una elevación mínima, aunque no se ha hecho ninguna proyección.

La tuneladora Luz de América, que inició su trabajo el 5 de abril de 2017, desde la Estación Solanda, pasó por el Centro Histórico de Quito.

Según el Municipio de Quito, esos trabajos no han causado afectación al patrimonio de la ciudad.

Con el túnel terminado, ahora las tareas se enfocan en otras áreas del sistema de transporte. La obra lleva un 75% de avance físico y se labora en más de 70 frentes. (I)

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