Los ‘peros’ que se ponen a casas adosadas en Guayas

En sectores de Guayaquil como Alborada, Sauces, Samanes no es extraño observar casas que comparten una pared, lo que se conoce como adosadas. Sin embargo, las nuevas urbanizaciones de Guayaquil y los vecinos Samborondón, Daule y Durán ofrecen viviendas “independientes” por la creciente demanda de este tipo de casas.

Pese a que esta condición también las encarece, los ciudadanos tienen sus argumentos para preferirlas o encontrar peros a las adosadas.

De que se escuchan con claridad discusiones o conversaciones de los vecinos se queja, por ejemplo, Laura Gómez, quien alquiló durante un año una casa en Sauces 3 y ahora reside en un departamento en el centro. Su aspiración es comprar una vivienda no adosada, dice con claridad.

El alcalde Jaime Nebot al analizar el crecimiento horizontal de la ciudad dio otra: “El pueblo de Guayaquil, especialmente la clase media y la clase pobre, no quiere vivir en condominio. Ni siquiera les gusta la casa adosada. Quiere vivir con independencia, aquí hay un par de proyectos que han querido hacer condominios populares y han fracasado”.

Según el arquitecto Helenio Cedeño, las mayores ventajas de las casas adosadas son las facilidades de pago para su adquisición. No obstante, coincide con su esposa, la también arquitecta Susana Torres, en que “la privacidad de estas edificaciones se ve afectada por los ruidos de sus vecinos adosados”.

El arquitecto Galo Molina también observa las desventajas desde el punto de vista de la privacidad: “Al compartir la pared se pueden escuchar los ruidos, en nuestro país no está debidamente normado el tema de insonorización, que no es otra cosa que la protección o aislamiento acústico tanto para evitar que el ruido que producimos salga como para que el ruido exterior o del vecino ingrese a nuestro lado”.

Basado en su experiencia, como arquitecto y asesor inmobiliario, afirma que por su forma de ser y pensar las personas de Guayaquil y de la Costa prefieren vivir independientes y recuerda que suelen decir: “Quiero tener mi casa”, lo que está ligado a la privacidad de la vida familiar.

El calor aumenta en la vivienda al no poder ventilar uno de sus lados, explica Torres como otro punto que hace dudar a la hora de decidir por una adosada, y Cedeño añade que Guayaquil se caracteriza por sus altas temperaturas, por lo que se prefieren viviendas que no compartan paredes.

Cedeño habla de normativas municipales que deben considerarse al adquirir o construir una casa. Por ejemplo, las urbanizaciones de la vía a Daule, en el sector de La Aurora, en su mayoría no son adosadas, por lo que si un vecino pretende subir el muro de cerramiento del patio, que sí lo comparten, o usar esa pared para un aumento, debe contar con la autorización firmada del propietario de la otra casa para el trámite de permiso de construcción ante el Municipio local, de lo contrario se expone a una denuncia y que se ordene demoler cualquier trabajo hecho.

Precisamente, Molina menciona como desventaja de quienes habitan en viviendas pegadas el hecho de que al momento de hacer mantenimiento o adecuaciones, y no ser casas independientes, se puede afectar a la casa adosada.

El beneficio de este tipo de viviendas está dado en materia económica, “los costos de construcción (de un plan de casas adosadas) son menores para el promotor inmobiliario y debería reflejarse en el precio final para el comprador del bien”, sostiene.

Cedeño, por su parte, precisa que la vivienda unifamiliar adosada representa una solución arquitectónica adecuada para nuestra realidad urbanística debido a los factores económicos y de ocupación que presenta Guayaquil.

Pero más allá de los análisis urbanísticos y técnicos, las constructoras se inclinan por ofrecer las casas que dan comodidad, de acuerdo con las preferencias del mercado. (I)

5%
Menos vale una adosada
Entre 5% y 10% más puede costar una casa no adosada de iguales dimensiones, aunque hay otros factores que influyen en el valor.

Tres desventajas

  1. Al compartir una pared se pueden escuchar los ruidos de una casa hacia la otra, afectando la privacidad de una u otra familia habitante, reconoce el arquitecto Galo Molina.
  2. Hasta colgar un cuadro puede molestar al vecino, según Marcela Ortega, quien tiene la experiencia de vivir por 30 años en una vivienda adosada.
  3. El calor aumenta en la vivienda al no poder ventilar uno de sus lados, explica la arquitecta Susana Torres. En ciudades de temperaturas altas esta es una desventaja.

Para algunos usuarios representa una gran incomodidad el compartir una pared, debido a que la privacidad de estas edificaciones se ve afectada por los ruidos de sus vecinos adosados”.
Helenio Cedeño,
arquitecto

Yo he vivido en departamento, en una casa adosada y ahora en una casa independiente en la vía a la costa, y me quedo con la última porque me da más libertad, tengo privacidad”.
Rosanna Torres,
ejecutiva

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Categories