Colibrí recién descubierto está en peligro crítico de extinción, al igual que otras 14 especies de aves en Ecuador

La multiplicidad de especies de aves es uno de los argumentos para que Ecuador sea considerado entre los diez países más megadiversos del mundo, denominados así porque albergan el 70 % de la biodiversidad del planeta.

En el país se han registrado 1.684 especies de aves, el 18 % de las identificadas en la Tierra, según el listado oficial del Comité Ecuatoriano de Registros Ornitológicos. Estas habitan en un territorio que abarca el 0,05 % de la superficie terrestre mundial.

Las reducidas áreas en las que viven algunas de ellas es lo que las tiene al borde de la extinción por amenazas como la expansión de la frontera urbana y agrícola, la explotación minera, entre otros factores, concuerdan los especialistas.

Un grupo de seis científicos trabajan desde 2016 en la actualización del Libro Rojo de las Aves del Ecuador publicado hace 16 años. La idea es evaluar el estado de conservación de todas, las endémicas (que solo viven en el territorio nacional), las que cuyo hábitat es compartido con otros países y las migratorias. “Ya hemos culminado una primera evaluación y ahora estamos en el proceso final validando con la comunidad de expertos”, dice el ornitólogo Juan Freile, del Comité Ecuatoriano de Registros Ornitológicos.

En 2002, se evaluó a unas 400. La demora se da por la numerosa cantidad de ellas y porque el presupuesto solo cubre la logística de las reuniones de trabajo, indica Freile.

El resultado preliminar señala que hay un deterioro generalizado porque se incluirá a más especies como amenazadas en el Libro Rojo. “Muchas de la región Pacífica, del norte húmedo y del sur seco, suben a una categoría de mayor riesgo o entran nuevas porque la pérdida de hábitat es muy severa. Esmeraldas está entre las cinco provincias con mayor tasa de deforestación”, dice Freile.

La colicerda crestuda (Discosura popelairii) está amenazada si las tendencias de pérdida de hábitat no cambian (Tomada del Flickr de Patty MacGann)

En 2002 había once especies que estaban críticamente amenazadas (‘En Peligro Crítico’) y ahora el número sube a alrededor de 15. Entre ellas está el porrón sureño, una especie de pato que se vio por última vez hace once años en el humedal de La Segua, en Manabí.

Más dos especies de paujiles (pavas de monte), una está en la región del Chocó y la otra “es o era de las riberas amazónicas”. Freile habla de ella en pasado porque estaría extinta, ya que no se registra hace unos 40 años.

Otras van escalando para peor como el águila andina que en el 2002 estaba ‘vulnerable’ y ahora está ‘en peligro crítico’.

El albatros de Galápagos (Phoebastria irrorata) está ‘En Peligro Crítico’. Foto: Tomada del Flickr de Francesco Veronesi

El caso más dramático es el de la estrella de garganta azul, que entra al listado de las que están al borde de la extinción, apenas después de ser descubierta en el cerro de Arcos entre las provincias de El Oro y Loja en abril del 2017. De esta se estima de forma preliminar que hay entre 300 y 750 ejemplares.

Un incendio en estos ecosistemas de páramo podría diezmar su población, advierte Freile. 

La bióloga evolutiva Elisa Bonaccorso, catedrática de la Universidad San Francisco de Quito, participó en el proceso de descripción de esta especie. Afirma que en el país hay potencial para hallar nuevas. “Tenemos identificados tres casos, todos estos análisis son en la parte suroccidental del país que es la menos estudiada. Hay algunos criterios de identificación. El plumaje fue lo distintivo en la estrella de garganta azul”.

En otras, agrega, la diferencia puede estar en el canto, el tamaño o en la genética. Salvar a este colibrí dependerá de la creación de áreas de conservación administradas por los municipios, lo que en la Constitución se conoce como el sistema secundario de áreas protegidas. El hábitat de esta nueva especie cubre varios cantones.

“Se hace un trabajo conjunto con las autoridades locales. En Saraguro (en Loja) están interesados en hacer una zona de conservación…, pero es un proceso largo. A nivel de autoridades locales se hace un esfuerzo por llegar a un consenso de qué área se protegerá, cuánto”, agrega Bonaccorso.

El silfo colivioleta (Aglaiocercus coelestis) también está amenazado por la pérdida de hábitat (Tomada del Flickr de Patty MacGann)

La conservación es primordial porque también hay otras especies como un tapaculo, que es endémico de El Oro. “Es una zona donde hay más deforestación, actividad minera, hay menos control”, dice Bonaccorso.

Un punto positivo son las que se han recuperado al salir del listado de ‘En Peligro Crítico’ y pasar al de ‘En Peligro’ como el matorralero cabeza pálida, endémico del valle de Yunguilla, en Azuay. “Su situación ha mejorado, pero sigue siendo muy severa. Solo vive en una reserva que es manejada por una fundación que hace monitoreo de nidos, manejo de hábitat y eso ha permitido que la población se estabilice”, dice Freile.

Los científicos que validan la lista deben entregarla al Ministerio del Ambiente del Ecuador en diciembre próximo. “Esperamos que se haga pública en 2019”, afirma Freile. 

Naturaleza amenazada

Ecuador era el primer país que tenía el mayor número de especies amenazadas, un total de 2.306 en el que se incluye a todos los grupos de animales y plantas, según el último informe de la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza publicado en el 2015.

El 80 % de ellas son especies de flora. Al país le siguen, en su orden, Estados Unidos (1.408), Malasia (1.255), Indonesia (1.246), México (1.131), Madagascar (1.115), Tanzania (1.081), China (1.069), India (1.041) y Brasil (967). (I)

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