Elección con tintes de referendo en Estados Unidos

Washington –

Pese a que el nombre del presidente Donald Trump no está en las papeletas, está claro que las elecciones de hoy en EE.UU. son un referéndum sobre su gobierno, en las que están en juego la totalidad de los escaños en la Cámara de Representantes, un tercio de los puestos del Senado, 36 gobernadores y docenas de legislaturas estatales.

Por ello, Trump seguía ayer en una maratón de mítines a pocas horas de que se abran las urnas para las elecciones de mitad de mandato, dos años después de llegar a la Casa Blanca.

La campaña estuvo marcada por dos violentos incidentes: el envío de paquetes con explosivos a prominentes líderes opositores y la masacre en una sinagoga en Pittsburgh donde murieron 11 personas.

Los dos incidentes motivaron acusaciones de que Trump alienta la violencia con sus tuits incendiarios y discursos cargados de duros comentarios contra sus opositores. Pero el mandatario estadounidense reaccionó culpando a los periodistas críticos de alimentar el extremismo.

Su estrategia fue la de centrar todo el debate político sobre sí mismo en una apuesta que pasó de elogiar los logros económicos de su gestión a una narrativa dura –y que algunos califican de racista– en la que ha denunciado la inmigración ilegal como una ‘invasión’, utilizando como ejemplo tres caravanas de migrantes que avanzan hacia EE.UU. por México (dos ya están en su capital) y en Centroamérica.

Trump coloca a los votantes en la vicisitud de elegir entre su gestión, con la cual la expansión de la economía llevó al desempleo a un mínimo de 3,7 %, y su visión de la seguridad, y las posturas de los demócratas, a los que califica de izquierdistas extremos que transformarán el país en Venezuela.

“Ellos quieren imponer el socialismo en nuestro país. Y quieren borrar las fronteras de Estados Unidos”, dijo el pasado domingo en un encendido mitin en Chattanooga, en Tennessee, en el centro del país.

Esta táctica le funcionó en 2016 cuando en contra de todos los pronósticos logró salir elegido, pero estos discursos también irritan a muchos, lo que le ha dado a los demócratas una esperanza de una mayor movilización a su favor.

Según encuestas, los demócratas lograrían arrebatar a los republicanos la cámara baja del Congreso (aunque ha disminuido su ventaja), pero no podría obtener el Senado, que se mantendría en manos oficialistas. Incluso el propio Trump ya ha dado a entender que se conforma con eso.

En EE.UU. los presidentes suelen perder terreno en el Congreso en las primeras elecciones de mitad de mandato, pero la economía sopla a favor de Trump y podría ayudarlo a romper este precedente. Pero las encuestas no muestran la correlación con la gente que realmente va a votar y en este punto incluso los pronósticos de tormenta en el este del país podrían tener un impacto.

Los demócratas sacaron su principal arma en los últimos días de campaña: el expresidente Barack Obama.

Enigma del voto latino

Una de las interrogantes es cómo va a reaccionar el electorado latino a la agresiva retórica contra la inmigración de Trump, en un país donde 29 millones de hispanos están registrados para sufragar. Entre los votantes también hay ecuatorianos, como en el área de Nueva York y Nueva Jersey, donde representan el 8,1 % de los latinos, de un total de casi cinco millones.

Mientras, en el área metropolitana de Illinois, el 1,3 % de los 2,1 millones de latinos es ecuatoriano, según BBC. Pese a que el presidente tiene el rechazo mayoritario de la comunidad latina, casi 30 % de hispanos lo apoyaron en 2016. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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