Reforma dio paso a deuda por venta de bonos con pacto de recompra

Quito –

Una reforma en el Código Orgánico de las Finanzas Públicas, introducida en la Ley de Fomento Productivo, permite realizar al Gobierno una nueva figura de endeudamiento.

Se trata del repo, que tiene como garantía bonos soberanos no colocados en el mercado internacional.

El numeral 2 del artículo 123 de la Ley de Fomento Productivo indica que se considerarán ‘contingentes’ los pasivos que se originen “por la emisión de bonos que estén vinculados con obligaciones de pago debidamente instrumentadas”.

El Gobierno acaba de celebrar una operación de deuda llamada repo (venta de bonos con pacto de recompra) por $500 millones en la que utilizó $ 1.250 millones en bonos Global 2022, con lo cual se obtuvieron fondos por el equivalente, en euros, a $ 500 millones.

La operación fue realizada, el martes pasado, con el banco suizo Credit Suisse. La transacción se fijó a una tasa Libor de 3 meses, más 315 puntos básicos. Se trata de una tasa más baja que la del mercado de bonos Global a ese plazo.

Según el Ministerio de Finanzas, los bonos Global 2022 fueron reaperturados el 30 de octubre de 2018 con el único objetivo de obtener el financiamiento. Aclaró que estos papeles emitidos, por tanto, no se consideran como deuda y tampoco se registran como tal, sino como un pasivo contingente.

Los bonos fueron emitidos y registrados en los mercados internacionales.

También aclaró que estos papeles no se colocaron porque el objetivo del país no era negociarlos, sino que sirvieran como respaldo para la operación.

Al final de aquella, a cuatro años y medio de plazo, Credit Suisse devolverá los bonos y Ecuador los utilizará libremente, dice Finanzas.

Una semana después de que se aprobara la Ley de Fomento, se hizo una operación similar, pero con Goldman Sachs. Esta también fue respaldada con

$ 1.200 millones de bonos que se registraron en los pasivos contingentes.

Sobre la última operación de repo con Credit Suisse, Jaime Carrera, secretario del Observatorio de la Política Fiscal (OPF), comentó que la operación entrega en garantía $ 1.250 millones a la banca de inversión por un préstamo de $ 500 millones.

Esos bonos sirven en caso de que Ecuador cayera en default (no pago) de la deuda. Si eso pasa, el banco se podría cobrar con esos bonos que caerían de precio al 30% o 40% y así el prestamista podría recuperar la inversión. Pero a Ecuador se le inflaría en $ 1.250 millones.

Para Carrera, este no es un buen mensaje para los mercados internacionales. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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