El Metro, destacable en la criticada administración de Mauricio Rodas

Quito –

El Metro de Quito será la columna vertebral del Sistema Integrado del Transporte Público capitalino. Así constaba en la rendición de cuentas del 2014, año en el que Mauricio Rodas llegó a la Alcaldía con auspicio de la alianza SUMA-VIVE.

Un año antes, el abogado y exmilitante de las juventudes socialcristianas quiso ser presidente. Sirvió en la fundación Ethos en México. Estudió Administración de Gobierno y Ciencias Políticas en EE.UU.

La construcción de los Quito Cables y un sistema de recaudo con tarjeta única electrónica eran ofrecimientos del entonces candidato Rodas y complementarios al Metro.

Al 2018, sobre los Quito Cables el Municipio trabaja con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército para superar escollos técnicos y financieros. Acerca de la tarjeta se elaboran los términos de referencia del proyecto con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El Metro es una obra que viene de su antecesor Augusto Barrera, quien al dejar el cargo recomendaba continuar con la gestión de residuos o la contenerización en la ciudad.

En diciembre pasado, Rodas enfrentó un problema de acumulación de basura por un déficit de recolectores. Entonces habló de la llegada ese mes de 19 camiones nuevos, y que enseguida llegaría una segunda flota para ya en enero del 2018 tener los insumos para repotenciar la recolección mecanizada.

Rodas inició su gestión respaldado por nueve concejales de SUMA y VIVE. Hoy, sin apoyo, preside tensas sesiones del Concejo Metropolitano. Las detenciones de dos ediles por presuntos actos de corrupción han ensombrecido su gestión. Señala además a Rafael Correa por supuestamente haber obstaculizado su labor.

El urbanista Francisco Carrión dice que el proyecto estrella de Rodas es el Metro, pero sostiene que ello le ha traído problemas como no tener recursos para invertir, por ejemplo, en la recolección de residuos sólidos. De ahí no ve otro aspecto destacable.

El control municipal sobre la ocupación de la vía pública para el comercio informal le ha significado críticas. El grupo Quito Revoca buscó recolectar unas 200.000 firmas para tramitar la revocatoria por supuesto incumplimiento de funciones. Registró unas 100 mil rúbricas entre mayo y agosto, pero luego desistió de continuar el plan. David Paz, uno de los voceros, aludió “desidia ciudadana”.

El colectivo buscaba sacar a Rodas por no tramitar el mandato popular del 2011, que prohibía matar animales en espectáculos públicos. Además de otros problemas como el agua potable, alcantarillado, transporte público, basura, corrupción, entre otros aspectos.

Rodas no irá a la reelección, alega que cree en la alternabilidad. Sus logros: la peatonización del Centro Histórico, la campaña contra el acoso en buses de transporte público o el Festival de la luz, institucionalizado para hacerlo anual.

Carrión hace una comparación clave. “Guayaquil le ha sacado una gran diferencia, simplemente con dos cosas: el modelo de gestión, donde el Municipio tiene un gasto corriente del 15% y 4.500 empleados. En el caso de Quito, está en 36 % del presupuesto y más de 20 mil empleados. Guayaquil tiene un proyecto de ciudad claro y Quito no lo tiene”.

Apuntes

El alcalde dice que lo bueno de su gestión es haber generado un ambiente de diálogo, respeto y tolerancia. Destaca la modernización del Trole, ampliación de la Ecovía y la obra del Metro. Lamenta no haber ejecutado con celeridad una reforma institucional municipal, después de recibir lo que llamó un aparato burocrático. “Tratamos de enmendarlo dejándole a la ciudad una administración municipal mucho más eficiente…”. (I)

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