Baja cotización del peso colombiano empuja clientes a Ipiales

Ipiales –

Miles de ecuatorianos cruzan la frontera

Precios más bajos, mejor atención y una mayor variedad de productos y marcas determinan la decisión de cientos de ecuatorianos que en estos días viajan a hacer sus compras navideñas en las ciudades colombianas de Ipiales o Pasto, las dos más grandes del departamento de Nariño, fronterizo con la provincia del Carchi, en el norte de Ecuador.

Según la Cámara de Comercio de Ipiales, cada fin de semana unos cinco mil vehículos ecuatorianos cruzan el puente de Rumichaca; es decir, unos 20 mil visitantes, de los cuales el 70% corresponde a compradores. En sus previsiones, para este fin de semana y el próximo, por la Navidad, ese número podría aumentar en un 20%.

Del lado colombiano, a ningún comerciante se le escapa averiguar cada día la cotización de la divisa. Su vida económica, ya sea formal o ambulante, al por mayor o micro, está centrada en una sola idea: mientras más cueste un dólar y menos valga el peso, mejor.

Ipiales quiere aprovechar que el fin de año, época en que se incrementa la demanda, le llegó con dos ventajas. La primera es que la ampliación de la vía a Pasto provoca congestionamientos y demoras, por lo que los clientes ecuatorianos prefieren quedarse en esta ciudad fronteriza, distante a 82 km de Pasto. Y la segunda ventaja, la que más destacan sus comerciantes, es que la cotización se mantiene alta.

Desde septiembre, el dólar se ubica en un pico récord, a diferencia de los inicios del 2018. Por ejemplo: si una compra (de víveres, tecnología, ropa, etc). cuesta 300 mil pesos, en la cotización de noviembre, a un ecuatoriano le salió por 93 dólares; mientras que en enero ese mismo monto equivalía a 104 dólares. La razón: aunque el precio en pesos sea el mismo, mientras más se devalúa la moneda colombiana más barato le resulta al comprador ecuatoriano que lleva dólares.

En esta temporada del año, la temperatura en Ipiales o Pasto no pasa de los 15 grados centígrados. En ambas ciudades, la multitud de consumidores no alcanza en sus angostas veredas, al tiempo que cientos de almacenes de ropa, zapatos, electrodomésticos, artículos de belleza y víveres abren, en su mayoría, desde las ocho de la mañana hasta altas horas de la noche. “Por la Navidad nos quedamos hasta la hora que sea, pues, las diez o más. La cosa es vender”, dice Julio, empleado de una tienda de calzado en la carrera Sexta, la calle más comercial de Ipiales.

Por otra parte, al boom comercial de esta ciudad de 120 mil habitantes se suman los del sector turístico, de restaurantes y de hotelería.

La presidenta encargada de la Cámara de Comercio de Ipiales, Jeimy Termal, sostiene que este año hubo menos afluencia de ecuatorianos, pero –asegura– “lo estamos compensando en estos meses”. (I)

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