Michael Simisterra, un contador de las historias populares y llenas de terror

Esta es la historia escrita de un narrador oral. Esa tarde Michael Simisterra Caicedo, guayaquileño de 20 años, recuerda que cuando era niño, su abuelo paterno le contaba historias para lo cual cambiaba la tonalidad de su voz.

“Para contar mis cuentos de miedo yo también voy bajando la voz, casi como si estuviese susurrando”, expresa en la Universidad de las Artes donde estudia.

Recuerda que su abuela materna, Lola España, quien vive en Olmedo, Esmeraldas, le recitaba poemas que ella había aprendido en la escuela. “Me gustaba imaginar que algo pasaba allá, en esa playa inundada por el mar”, evoca.

Michael desde niño fue creativo y empezó a inventar cuentos o crear personajes relacionados con lo que él llama “el linaje del terror”. Historias que por las noches las contaba a sus amigos y primos.

Fue en el 2008, cuando Michael siendo un niño fue seleccionado para integrar un taller que lo impartía la narradora Ángela Arboleda, quien desde años atrás organizaba el evento Un Cerro de Cuentos y posteriormente Un cerrito de Cuentos, siendo los narradores niños. “Yo fui el único que teniendo ocho años se inventó un cuento y contó un cuento de terror”, manifiesta con orgullo.

Era un niño espigado y de actitud seria. Nos sorprendió creando su propia historia. Siempre le gustó el terror y las historias oscuras… 
Ángela Arboleda, narradora

Simisterra recuerda que su primer cuento El hombre de las mil mujeres era sobre un ser muy apasionado, casado pero que trabaja todo el día. Una noche cuando llega a su casa descubre que su esposa le es infiel. Se llena de odio y termina asesinándola y también al amante.

“Esa cólera fue tan fuerte que decidió asesinar a todas las mujeres del mundo menos a una. Esa era la hija del rey de Transilvania. Ella tenía un buen corazón y podía elegir con quién podría convivir. Empieza a ver a todos sus pretendientes y lo identifica: Él es el hombre de las mil mujeres, el asesino –cuando lo van a llevar a la guillotina, dice– pero también es el hombre con el que me quiero casar, yo lo puedo ayudar a ser una buena persona.

Pero en el juicio le dan cadena perpetua. Ella le promete: Que lo va a esperar hasta el último día de su vida. Así fue: él pasa casi toda su vida en prisión y ella toda su vida en el castillo, esperándolo. Ese fue mi primer cuento en el 2008”, comenta Simisterra.

Continuó contando y creando historias de ese estilo e incluso viajó  a la Feria del Libro de Bogotá en el 2011, invitado por el Sistema Integrado Nacional de Bibliotecas del Ecuador. Hoy sigue su camino como artista. (I)

Leyendas locales que adaptó y las narró

Michael Simisterra se dio a conocer como contador de historias con algunas adaptaciones de leyendas de personajes ecuatorianos como La llorona, La tunda y con historias de su autoría como El hombre de las mil mujeres, El hombre lobo, El mosquito, El diablo que zapatea, Un plato de habichuelas, además del guion Los cuentos de mi abuelita…

Su afición por los cuentos se desarrolló durante su infancia, y más aún cuando su padre adquirió una computadora conectada a internet, él empezó a investigar sobre aparecidos y acontecimientos extraños. Todo eso posteriormente lo ayudó a inventar sus propias historias.

“Lo que me atrae de narrar oralmente es que a las personas, niños y adultos, les guste lo que les estoy contando, que lo vayan creyendo, que se sientan dentro de la historia. Que se asusten y lo logro”, manifiesta.

¿Piensas publicar tus cuentos?, pregunto y Simisterra inmediatamente responde: “¡Por supuesto! Tengo doce cuentos con los que puedo hacer un libro recopilatorio. Doce cuentos de terror, se podría decir. Yo, como dibujo, pienso acompañarlos con mis ilustraciones, dice este narrador. (I)

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