Tame se enfoca en mercado local hasta definir su futuro

Quito –

Tres escenarios se plantea Tame para su futuro: seguir como empresa pública, ir a una compañía mixta mediante una alianza con un capital mixto o un modelo de concesión donde el Estado se mantenga como propietaria de la empresa. Así lo manifestó Octavio Pérez, quien es su gerente general desde el 1 de noviembre de 2017.

Esas son las alternativas para salir del bache en el que está. Según balances de la compañía auditados al periodo 2012-2015 la pérdida acumulada es de $145 millones. Y de acuerdo con resultados provisionales sujetos a ajustes, no auditados, de 2016 al 2017, la pérdida acumulada es de $ 235 millones.

Las pérdidas las atribuye a que no hubo una buena estrategia comercial y operacional. “Muchas de las rutas que se abrieron, muchos de los costos operativos, el no tener una homologación de flota, hizo que se fueran acumulando pérdidas”, refirió Pérez.

Agregó que la compañía necesita un giro importante. “Tiene que tener una inversión venga de un crédito, alianza o concesión. Hay empresas que se han mostrado interesadas porque el mercado está ahí”, menciona el ejecutivo colombiano con trayectoria en el sector aeronáutico. Estima que esa inversión es de unos $ 70 millones que pondría o la compañía aliada o conseguir un financiamiento propio, cuyo pago se garantizaría con la operación.

Han replanteado –dentro del punto de vista estratégico– cuál va a ser el futuro de la empresa, el modelo a aplicar y hacia dónde se van a enfocar con respecto al plan de rutas. Lo califica como un año de transición hacia aviones nuevos y volar las rutas que signifiquen rentabilidad. Por ello se van a enfocar en el mercado doméstico, al cual vuelan a 11 destinos: El Coca, Lago Agrio, Quito, Guayaquil, Galápagos, San Cristóbal, Santa Rosa, Loja, Manta, Esmeraldas, Cuenca. “La idea es reforzar estos destinos, más frecuencias a los mismos destinos”, adujo.

En el mercado internacional mantendrían la ruta de Fort Lauderlade en Estados Unidos y el resto como las de Colombia y Perú están en evaluación.

A decir del gerente de TAME recibieron a la empresa en una situación “bastante complicada”, no había balances desde el 2012 al 2015, por lo que se tuvo que elaborarlos.

Una auditoría que hizo la Contraloría sacó ciertas recomendaciones, entre ellas el tema de los balances…, hemos estado trabajando en ese sentido y el 99% de esas recomendaciones ya están”, Octavio Pérez, gerente general de Tame.

Tame recibió del Gobierno un préstamo de $ 61 millones, de eso asignó más de $ 23 millones a pagar deudas del 2010 al 2017, costos de operación pospuestos por más de $ 26 millones y pago del IVA del 2014 y 2015 por más de $ 11 millones.

Ese crédito se empezará a pagar en el 2022. Desde el 2020 estiman que empezarán a tener una “ pequeña utilidad” y ya no habrá pérdidas. Los 1.345 trabajadores irán disminuyendo este año. “Si la operación se reduce, porque se tiene que reducir, eso tiene que ir en el mismo sentido de costos que se tienen que reducir”, agregó. (I)

 

Personal

110 funcionarios han salido y 317 vacantes se abolieron del organigrama. Con ello hay 1.345 trabajadores.

Tomado de El Universo – Ecuador

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