Colectivos piden acciones más concretas en iglesias

Colectivos que velan por los derechos de las mujeres y luchan para acabar con los femicidios esperan que el pronunciamiento hecho por la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, que el miércoles aconsejó a las mujeres a no tener miedo al fracaso y botar al marido si su relación se vuelve violenta, se pueda ejecutar con acciones prácticas en las parroquias.

Monseñor Eugenio Arellano aseguró que la Iglesia católica reconoce la nulidad del matrimonio por maltrato y violencia. “Como Iglesia les digo (mujeres), en el primer momento que reciben ese maltrato, busquen la ayuda de la ley y boten al marido. Para la Iglesia es tan serio este problema que hasta reconocemos la nulidad del matrimonio eclesiástico en una pareja en donde el varón maltrata y golpea a la mujer”, explico.

Virginia Gómez, de la Fundación Desafíos, consideró que la declaración de la Iglesia es importante, pero “llega muy tarde” si se considera que cientos de mujeres han muerto a causa de femicidios.

Ella cree que muchas mujeres han soportado la carga de la violencia por un factor religioso. “Si la Iglesia tiene el interés que las mujeres sean protegidas debe dar un golpe al timón en el mensaje que ha dado siempre, de que cuando se casan son como propiedad de los hombres y por otro lado deben dar información de cómo las mujeres deben denunciar y protegerse…”, indicó.

Según las estadísticas del 2018 en Ecuador, la Policía reporta 59 femicidios; en tanto varios grupos sociales detallan que hubo al menos 88, lo que representa un femicidio cada tres días, de acuerdo con datos desde el 2014. Ese año se puso en vigencia el femicidio como delito.

María Cristina Almeida, del colectivo Nina Warmi , dijo que el pronunciamiento debe ir más allá de las palabras y que espera que se cristalice en las dependencias eclesiásticas.

La activista cree que una forma de hacer práctico ese pronunciamiento es mostrando un cambio de actitud en las misas, donde se haga énfasis en que las mujeres no admitan violencia, maltrato. “Hay mujeres que por el miedo al qué dirá la Iglesia o la estigmatización que viene para una mujer divorciada han considerado eso y han callado (ante hechos de maltrato)”, indicó Almeida.

Maydita Zabala, integrante del colectivo Mujeres con Voz, indicó que aunque suena bien que ante el primer acto de violencia se deje ese hogar, recordó que no es fácil romper el círculo de violencia. Además, dijo que se deben estimar otros temas.

Sostuvo que se debería pensar en una política de acogida y apoyo integral, pues cuando una mujer se separa no hay entidad estatal que ampare. (I)

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