Donald Trump: Haré construir el muro fronterizo con México

Washington –

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en la noche de este martes al Congreso que hará construir el muro fronterizo con México, una de sus promesas insignes, muy criticada por la oposición demócrata, pidiendo a los legisladores encontrar un “compromiso” sobre el sensible tema de la inmigración.

Lo haré construir“, aseguró Trump en su discurso sobre el Estado de la Unión, a propósito de la barrera que planea erigir en la frontera sur del país para combatir la inmigración ilegal. “Los muros funcionan y los muros salvan vidas. Así que trabajemos juntos, encontremos un compromiso y logremos un acuerdo que realmente haga que Estados Unidos esté seguro”, afirmó.

Trump dijo que envió 3.750 soldados adicionales a la frontera sur de Estados Unidos para prepararse para una “tremenda arremetida” de caravanas de inmigrantes ilegales. Afirmó que los estadounidenses de la clase trabajadora pagan el precio por la migración ilegal masiva.

El mandatario denominó la inmigración ilegal como una “crisis nacional urgente”, pero no llegó a declarar una emergencia fronteriza que le habría permitido evitar al Congreso en su búsqueda de fondos para el muro. En su lugar, instó a demócratas y republicanos a encontrar un compromiso antes del plazo del 15 de febrero.

“En el pasado, la mayoría de la gente en este salón votó en favor de un muro, pero nunca se construyó uno apropiado. Yo lograré construirlo”, dijo Trump en su esperado discurso, a escasa distancia de su mayor rival demócrata, la nueva presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Destacó su apoyo a la “búsqueda de libertad” de Venezuela, denunció la “brutalidad del régimen” de Nicolás Maduro y reiteró su apoyo al “nuevo presidente interino” Juan Guaidó.

“Estamos con el pueblo venezolano en su noble búsqueda de libertad”, dijo Trump, en el acto donde el enviado de Guaidó a Washington, Carlos Vecchio, era uno de los invitados especiales.

Estados Unidos y otros 40 países han reconocido a Guaidó como única autoridad legítima en el país.

Trump tardó apenas minutos en respaldar al líder opositor el 23 de enero pasado, cuando en su calidad de jefe de la Asamblea Nacional (Parlamento) se juramentó como presidente encargado constitucionalmente tras considerar que el nuevo mandato de Maduro, iniciado diez días antes, es resultado de elecciones fraudulentas y por tanto “ilegítimo”.

Desde entonces el gobierno de Trump ha llamado una y otra vez a Maduro a dejar el poder, advirtiendo que “todas las opciones están sobre la mesa” para restaurar la democracia en Venezuela.

“Condenamos la brutalidad del régimen de Maduro, cuyas políticas socialistas hicieron que esa nación pasara de ser la más rica de Sudamérica a un estado de pobreza extrema y desesperación”, afirmó.

“Esta noche, renovamos nuestra determinación de que Estados Unidos nunca será un país socialista“, enfatizó Trump, aprovechando este solemne discurso anual para subrayar su “alarma” ante llamados a aplicar el socialismo en el país.

El involucramiento de Trump en Venezuela es inusualmente contundente para un mandatario que prometió retirar a las tropas estadounidenses de Siria y Afganistán y se abstuvo de reprender a aliados de Estados Unidos por abusos a los derechos humanos.

El gobierno de Trump ha buscado asfixiar a Maduro económica y diplomáticamente, imponiendo sanciones económicas a su círculo íntimo y dictaminando que los activos venezolanos en el sistema bancario estadounidense pertenecen a la Asamblea Nacional (parlamento), elegida democráticamente en 2015 y controlada por la oposición.

Anunció ante el Congreso que las duras negociaciones comerciales entre Washington y Pekín pondrán fin al presunto “robo” de empleos y riqueza de su país por parte de China.

“Ahora dejamos claro a China, tras años de acosar a nuestras industrias y robar nuestra propiedad intelectual, que el robo de empleos y riqueza estadounidense ha terminado”, declaró el mandatario.

Instó a China a hacer cambios “estructurales” en su política industrial para “poner fin a las prácticas comerciales injustas” y reducir el déficit crónico de Estados Unidos respecto al gigante asiático.

Trump y su homólogo chino, Xi Jinping, cerraron una tregua de 90 días en su guerra comercial durante su encuentro en Buenos Aires, el 1 de diciembre pasado.

Las dos principales economías negocian desde entonces sobre un reajuste de la balanza comercial a favor de Estados Unidos y también sobre el respeto de la propiedad intelectual y la transferencia de tecnología impuesta a las empresas extranjeras en China.

Trump y Xi tienen previsto reunirse este mes para negociar los puntos más espinosos de un posible acuerdo.

Para obligar a Pekín a corregir lo que considera como distorsiones comerciales, la Casa Blanca impuso nuevos aranceles sobre 250.000 millones de dólares de productos chinos. Y amenaza con subir del 10 al 25% las tasas arancelarias de mercancías chinas valoradas en 200.000 millones de dólares.

China respondió aplicando aranceles adicionales a 110.000 millones de dólares de bienes estadounidenses.

La guerra comercial tiene consecuencias negativas para la estancada economía china, pero también perjudica a numerosos sectores de la economía estadounidense.

Trump criticó las “ridículas investigaciones partidistas”, en referencia directa a la investigación sobre la trama rusa que ensombrece su mandato.

“Se está produciendo un milagro económico en Estados Unidos, y lo único que puede detenerlo son las guerras tontas, la política o las rídiculas investigaciones partidistas”, dijo Trump. “Si va a haber paz y legislación, no puede haber guerra e investigación. ¡Simplemente no funciona de esa manera!”, añadió.

Llamó a una nueva era de cooperación para romper “décadas” de estancamiento político. “Debemos rechazar la política de la venganza, la resistencia y la represalia, y abrazar el potencial ilimitado de la cooperación, el compromiso y el bien común”, dijo.

“Juntos, podemos romper con decenios de estancamiento político. Podemos superar las viejas divisiones, curar viejas heridas, formar nuevas coaliciones, encontrar nuevas soluciones y ofrecer una promesa extraordinaria para el futuro de Estados Unidos. La decisión es nuestra”, afirmó.

El comentario se produjo tras el cierre parcial del gobierno federal a falta de un acuerdo presupuestario debido a la insistencia del mandatario de financiar un muro en la frontera con México, algo que la oposición demócrata rechaza de plano.

Anunció que se reunirá con el dirigente norcoreano, Kim Jong Un, los días 27 y 28 de febrero en Vietnam para proseguir las negociaciones sobre el desarme nuclear de Corea del Norte.

“En el marco de nuestra diplomacia audaz, continuamos nuestro esfuerzo histórico por la paz en la península coreana”, declaró en su discurso, oficializando la fecha y el lugar del segundo encuentro con Kim, tras la cumbre histórica que mantuvieron los dos líderes en junio en Singapur.

Trump dijo ante el Congreso que busca acabar con la epidemia del sida en Estados Unidos en un plazo de 10 años.

“Mi presupuesto reclamará a los demócratas y a los republicanos que asignen los recursos necesarios para eliminar la epidemia de VIH en Estados Unidos en 10 años. Juntos, venceremos el Sida en América y más allá”, afirmó.

Unas 38.000 personas se contagiaron el VIH en Estados Unidos en 2017, según estadísticas oficiales.

El número de contagios se ha ido reduciendo a lo largo de los años, pero en ciertas comunidades, como entre los homosexuales, los negros y los hispanos, no ha cejado.

El gobierno de Trump había propuesto el año pasado reducir el presupuesto para prevención del sida en Estados Unidos, y en el mundo, pero el Congreso se negó.

El presidente Trump dijo que las conversaciones con los talibanes avanzan en forma “constructiva”, al expresar una cautelosa esperanza de negociar el fin de la guerra más prolongada emprendida por Estados Unidos.

“Mi gobierno sostiene conversaciones constructivas con una cantidad de grupos afganos, incluyendo los talibanes” que podrían implicar “una solución política a este largo y sangriento conflicto”, afirmó el mandatario. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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