Veredicto contra el “Chapo” Guzmán cambia poco el comercio de drogas en México

Nueva York –

El capo mexicano de la droga, Joaquín “El Chapo” Guzmán, podría terminar sus días en prisión tras haber sido hallado culpable de delitos relacionados al tráfico de drogas, aunque probablemente las operaciones del cartel no cambien, dijeron expertos en seguridad.

Guzmán, de 61 años, fue encontrado culpable de 10 delitos relacionados con el negocio de las drogas tras 11 semanas de un juicio que reveló por primera vez detalles de las operaciones del Cartel de Sinaloa, que por muchos años fue la organización del narcotráfico más poderosa de México. La sentencia se conocerá el 25 de junio, confirmó uno de sus defensores, el abogado ecuatoriano Eduardo Balarezo, quien dijo que su cliente está consciente de que recibirá cadena perpetua. El destino final del Chapo será una cárcel de Colorado. 

Si bien Guzmán se ha retirado directamente del negocio de las drogas, se cree que un viejo socio e incluso sus hijos tomaron las riendas del grupo delictivo, que tiene importantes operaciones en Estados Unidos.

En septiembre, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por su sigla en inglés) incluyó en su lista de los 10 narcotraficantes más buscados del mundo al hijo del capo Jesús Alfredo, “alias” el Alfredillo.

“En el juicio del Chapo hubo parte de ‘show’ para poner nuevamente al mexicano como el malo, el que envenena a los estadounidenses. La campaña de Trump ya comenzó y este tipo de elementos aportan”, dijo Tomás Guevara, experto en seguridad en Sinaloa. “No se puede separar este juicio de los sucesos políticos de Estados Unidos”.

Imperio de droga

El Cartel de Sinaloa aún tiene la mayor presencia de distribución en Estados Unidos, seguido por el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), de rápido crecimiento, según la Administración de Control de Drogas.

Ambos carteles son los mayores productores de las drogas que se venden en las calles de Estados Unidos, incluida la heroína y la metanfetamina.

Durante la última década, las incautaciones de drogas en la frontera sur de Estados Unidos se multiplicaron nueve veces en volumen hasta al menos 37 toneladas en 2018.

Entre los capos que aún se encuentran en libertad en México está Ismael “El Mayo” Zambada, que ha sido socio por muchos años de Guzmán y de acuerdo a expertos mantiene un perfil bajo. Se cree que se hizo cargo de las operaciones del Cartel de Sinaloa cuando Guzmán fue capturado en 2016.

Testimonios durante el juicio revelaron redes de corrupción y sobornos de millones de dólares a funcionarios del gobierno, lo cual no fue sorpresa para muchos en México, donde acusaciones de ese tipo han llovido durante años.

Mucho de lo que se creía se está comprobando con este tipo de testimonios, dijo Raúl Benítez, investigador de seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Un exsocio de Guzmán declaró que pagó un soborno de 100 millones de dólares al expresidente Enrique Peña Nieto durante su mandato. El portavoz de Peña Nieto negó que el entonces mandatario haya aceptado sobornos.

Para AMLO la ‘guerra’ terminó

El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el cargo en diciembre prometiendo eliminar la corrupción, dijo recientemente que estaba siguiendo el caso, pero no quiso hacer más comentarios.

México, no Estados Unidos, tiene la carga de investigar el abanico de denuncias que surgieron en el juicio, dijo Guadalupe Correa-Cabrera, una académica del Centro sobre México de la Universidad Rice. Pero duda que el nuevo gobierno tome medidas serias frente a las denuncias de soborno porque López Obrador ha dicho que no quiere mirar hacia atrás.

López Obrador está probando un nuevo enfoque para lidiar con el problema de los carteles de la droga. Hace poco dijo que más de una década de “guerra” contra los narcotraficantes había “oficialmente” terminado, lo que marca un cambio dramático frente a la cruzada militar de sus predecesores.

“No se han detenido a capos, porque no es esa nuestra función principal”, dijo López Obrador.

México ha registrado más de 250.000 homicidios desde que lanzó una guerra contra carteles de la droga en 2006. En un informe el año pasado del Servicio de Investigación del Congreso de Estados Unidos se estimó que 150.000 de esas muertes estaban relacionadas con el crimen organizado.

Siguen asesinatos

A pesar de la ausencia de Guzmán, los asesinatos en todo México han aumentado sin parar. En 2018, el primer año completo desde la extradición de Guzmán, los asesinatos subieron un 33 por ciento, batiendo el récord por segundo año consecutivo, según los datos oficiales.

Pero las estadísticas en la tierra de Guzmán, su bastión Sinaloa, han ido a contramano de esa tendencia. La cifra de asesinatos en ese estado del noroeste de México cayó en 2018 a su menor nivel en dos décadas, desde que se lleva la cuenta.

Durante el mismo período, Zambada ha consolidado el poder del Cartel de Sinaloa, diversificándose a otras actividades criminales además del tráfico de drogas y aprovechando los golpes a su rival CJNG, dijo a Reuters un exagente de la DEA. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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