Candidatos de los movimientos tuvieron más votos en las elecciones seccionales en Ecuador

Ya sea por cantidad de votos o por número de alcaldías y prefecturas ganadas. Los resultados del 24 de marzo pasado evidencian que el electorado escogió más a los candidatos que postularon con los movimientos, tanto a los que iban en solitario como a los que estaban representados por alianzas, esas que cubrieron como un paraguas a los partidos.

Un ejemplo. Los postulantes que terciaron bajo la representación de un partido acumularon 1’882.829 votos (942.298 en las alcaldías y 940.531 en las prefecturas). Los que participaron con el membrete de un solo movimiento alcanzaron 68% más, 5’905.957 votos (2’861.890 en las alcaldías y 3’044.067 en las prefecturas). La diferencia sigue si se suman los sufragios de las alianzas a cada una de las organizaciones políticas.

La cifra continúa a favor al ver los resultados según el número de cantones ganados. El 39% de los 220 alcaldes electos, es decir, 85 ganan la alcaldía bajo el auspicio de un solo movimiento ya sea nacional, provincial o cantonal, mientras que apenas 22 (el 9,5% del total) llegan al cargo tras representar a un partido único.

Los 112 restantes obtienen el triunfo con alianzas entre movimientos y partidos y apenas uno llega con una coalición netamente partidista.

Este auge electoral de los movimientos no debe ser visto necesariamente como un momento de regeneración política en Ecuador, asegura el consultor Decio Machado. Él considera que más bien se debe a la coyuntura actual a raíz de la implosión de Alianza PAIS (AP), organización que se fragmentó tras la llegada de Lenín Moreno al poder en mayo del 2017.

El actual mandatario rompió con el expresidente Rafael Correa, antiguo líder del movimiento oficialista que hoy es dirigido por la facción promorenista. “Muchas de estas figuras han preferido desgajarse de esos partidos tradicionales y articularse en movimientos locales. Esto es lo que hace que en esta campaña hayamos asistido a este boom de organizaciones locales en las que se han presentado dirigentes, en la mayoría de los casos no tan nuevos, pero sí articulados en una representación local liderada por ellos y no por un jefe nacional”.

Es decir, es cuestión de estilos y de fuerzas. Durante la última década, el empuje en las seccionales vino dado por la maquinaria oficialista del correísmo. “El liderazgo del presidente Moreno es sustancialmente diferente en sus formas y en su fuerza”, indica.

Algunos de estos liderazgos nuevos consiguieron la alcaldía en ciudades importantes del país sin ser parte de los partidos tradicionales y venciéndolos, como Javier Altamirano en Ambato, Andrea Scacco en Ibarra y David Macas en Machala, dice Machado.

Si bien tampoco se puede confirmar que hay una regeneración política, el analista Francisco Palomeque sí observa una tendencia, la de buscar una figura nueva. “El país sociológicamente hablando ha estado acostumbrado a la búsqueda de líderes locales y nacionales cada cierto tiempo. El proceso de tener a Correa diez años lo que detona es un déjà vu en la historia ecuatoriana de buscar un nuevo líder. Esto se acrecienta porque se permitió la entrada de muchos movimientos que vinieron con caras nuevas”.

La ventaja, agrega, de los rostros nuevos como Agustín Intriago, en Manta, que se repite en Cuenca con Pedro Palacios, se da además por la particularidad en la forma como hicieron la campaña. “Intriago tenía de logo el pie, caminaba mucho, entonces logró insertarse en esa nueva estructura de buscar nuevos líderes”.

Intriago está en el grupo de los 85 alcaldes electos que ganaron con el auspicio de un solo movimiento, la organización cantonal Mejor Ciudad, que no tiene sitio web pero sí está en redes sociales como Facebook e Instagram, las de mayor alcance en la provincia de Manabí, indica el alcalde electo.

Así se captó el voto de los más jóvenes: “(El uso de la tecnología) en gran medida democratiza un poco el acceso a los canales de comunicación y cierra la brecha con las maquinarias partidistas”, dice.

Su campaña incluyó caminatas puerta a puerta, visitas a organizaciones gremiales y caravanas en los barrios.

Su estrategia, enfatiza, ha sido terciar con movimientos locales. “Tal vez me equivoqué pretendiendo hacer patria con movimientos nacionales (cuando fue concejal) que posiblemente ven a los territorios como un número más. La única forma de generar desarrollo desde la localidad es con independencia, de esa forma, desde 2016 teníamos el movimiento listo para las elecciones”.

Scacco, en cambio, ganó la Alcaldía de Ibarra como parte del movimiento provincial Únete, Unión, Ética, Transparencia y Equidad con vida jurídica desde agosto del 2018.

En su caso, el objetivo se veía cuesta arriba con contrincantes como el actual alcalde, Álvaro Castillo, que buscaba la reelección con una alianza de seis tiendas políticas entre partidos y movimientos. “Tenía toda la maquinaria de lo público a su disposición”, dice Scacco.

La tecnología hizo la diferencia, agrega. Ella pidió al electorado que descargara una aplicación de realidad aumentada mediante la cual se enviaban mensajes sin necesidad de imprimir papel. “Con esta (disponible en Play Store) se captaba con la cámara del teléfono celular la imagen colocada sobre una camiseta, una gorra o una lona con mi foto (de su propaganda) y se entregaba un mensaje, eso llamó la atención de los votantes que tienen entre 18 y 35 años, que son el 40% de los ibarreños”, explica.

A ello se suma la interacción en las redes sociales en el sitio de la organización. “He sido tres veces concejala… Iniciamos la creación del movimiento con proyección a la Alcaldía desde el 10 de agosto de 2016. Sabíamos que hacer alianzas con partidos e incluso con otros movimientos sería un error”.

Lo que marcó la diferencia también, señala, es que toda la imagen del movimiento no parece política. Un desfile de antorchas o caminatas en las que entregaban placas con el nombre inscrito de las mascotas fueron estrategias para captar la atención, asegura. “En ningún lado decía vota 100 (la lista de Únete) así tan explícito, había un mensaje subliminal”.

De ahí que finalmente el segmento de los indecisos fue el que le dio el triunfo el mismo día de la elección, según indica la nueva alcaldesa.

Darío Macas está en el grupo de los 113, que son los que llegan con alianzas entre movimientos y partidos. En su caso dirigirá Machala con la coalición del movimiento Unidad Popular y el partido Avanza escondidos bajo la sombra de una coalición denominada ‘Juntos Haremos Historia’.

Él dice que es independiente y que está en proceso de crear el movimiento Plan. Cuenta que empezó la carrera desde cero. “A veces digo que iniciamos con -5% porque la ciudadanía de Machala no tenía conocimiento de quién era Darío Macas”.

El hoy alcalde electo hacía Facebook Live de las actividades que realizaba entre las 17:00 y 18:00. “Transmitíamos desde que salía de la casa en mi carro hasta los barrios suburbanos. En las primeras transmisiones teníamos menos de 25 vistas, en la semana de la elección llegamos hasta 1.200”, afirma.

El boca a boca con el apoyo de los taxistas también fue su estrategia. La lucha era contra Carlos Falquez Aguilar, quien buscaba la reelección con el Partido Social Cristiano, que incluyendo los periodos del padre del actual alcalde, gobierna en Machala desde hace 19 años. “Ganamos sin tener células barriales. Estos dirigentes también están lastimando a los partidos tradicionales porque ellos se han convertido en una especie de obstáculo para que el ciudadano llegue a los candidatos y viceversa”, dice.

Con más postulantes, los movimientos tuvieron mayor oportunidad de acaparar el voto. Estaban habilitados 14 nacionales, 72 provinciales, 164 cantonales y 21 parroquiales, y solo 7 partidos. (I)

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