Política migratoria de Donald Trump no consigue frenar las caravanas

Honduras –

Cerca de un centenar de los casi mil migrantes hondureños que partieron en una nueva caravana de su país el pasado miércoles iniciaron en la frontera con Guatemala la gestión para pedir refugio en México.

Alejandra Mena, vocera del Instituto Guatemalteco de Migración, dijo que un primer grupo de migrantes de la caravana se encontraba en el paso fronterizo de Ciudad Tecún Umán, un poblado en el suroeste guatemalteco.

Los hondureños partieron en autobuses y a pie desde San Pedro Sula con la intención de llegar a EE.UU., emulando caravanas anteriores que salieron para huir de la pobreza y la violencia.

Otro grupo de 143 migrantes hondureños, entre ellos 71 menores de edad, fue rescatado por autoridades mexicanas, mientras estaba secuestrado en un hotel en el violento estado de Veracruz, en el este de México.

Tres presuntos secuestradores fueron detenidos y “pedían hasta 10.000 dólares por el rescate”. El pasado lunes fueron liberados otros seis centroamericanos que tenían casi dos meses secuestrados también en Veracruz.

Los éxodos masivos de migrantes hondureños, a los que se han unido guatemaltecos y salvadoreños, han provocado el malestar de Estados Unidos.

Desde abril de 2018, al menos nueve caravanas han atravesado territorio mexicano y han movilizado entre 7.000 y 10.000 migrantes, registró el diario El Universal. En total, según la secretaria de Gobernación, Olga Sánchez, más de 300.000 centroamericanos entraron a México en 2018.

El presidente Donald Trump inició un proceso para retirar la ayuda financiera a Guatemala, Honduras y El Salvador por no evitar la salida de caravanas.

El presidente guatemalteco, Jimmy Morales, dijo que utilizarán todo el dispositivo legal para poder evitar ese tipo de actividades “y, peor aún, que se puedan politizar”. Explicó que verifican el uso de menores de edad para hacer este tipo de migración y que se investiga a quienes “han promovido, por temas políticos, las caravanas de migrantes”.

Nohemy Reyes, quien esperó en la estación de autobuses con uno de sus cinco hijos dormido en el suelo a su lado, dijo que la estrechez económica la impulsa a viajar hacia el norte.

Trump habían amenazado con cerrar la frontera sur, pero cambió de rumbo y dijo que aplicará aranceles a los autos fabricados en México si ese país no les cierra el paso a los migrantes centroamericanos.

Las instalaciones estadounidenses en la frontera no se dan abasto para atender a las familias migrantes. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) dijo que en marzo 53.000 padres y sus hijos fueron detenidos en la frontera.

El mandatario estadounidense indicó que no está en sus planes volver a aplicar la controvertida medida de separación de familias. A mediados del año pasado más de 2.500 niños fueron separados de sus familias hasta que un juez ordenó reunirlos.

A fines de marzo, la secretaría de Gobernación de México informó que se estaba formando la “madre de todas las caravanas”. Esto no sucedió, pero funcionarios centroamericanos criticaron el anuncio porque podría servir de inspiración a otros migrantes. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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