Asilos no contemplan límites de permanencia en embajadas

Reconocidos en derecho internacional y otorgados en casos de urgencia, los asilos diplomáticos en América Latina se han convertido en la práctica más común desde el siglo XX.

Este derecho internacional, adoptado en la Décima Conferencia Interamericana realizada en Caracas, Venezuela, en 1954, se concede “en casos de urgencia”. Sea cuando peligra la vida o libertad por razones de persecución política y no pueda, sin riesgo, ponerse de otra manera en seguridad.

Antes de que algunos países de América Latina se acogieran, como Ecuador, ya se daban casos, como el del dirigente político Víctor Haya de la Torre, quien permaneció por cinco años en la embajada de Colombia, tras el golpe militar en Perú, explica el exembajador Juan Carlos Faidutti.

El caso llegó hasta los tribunales de La Haya y fue ejemplo claro para dictar un nuevo tratado sobre asilo, cuenta Faidutti: “Para ser asilado se necesita ser perseguido y este caso es importante. (A Haya de la Torre) se lo acusaba de irse en contra de la dictadura, entrado a los cuarteles para levantar a los ciudadanos. Colombia consideró que era un perseguido”.

Faidutti considera que, al igual que otros casos como el del expresidente de Argentina Héctor Campora, quien se asiló en la embajada de México en 1976 por cuatro años, a poco tiempo del golpe militar dirigido por el exmandatario Jorge Videla, no se comparan con la situación de Julian Assange.

“No es un asilo diplomático fue la postura del gobierno (de Rafael Correa) para darse una publicidad de carácter internacional. (Assange) no era un perseguido político, era por cuestiones legales”, indica.

A la izquierda, la publicación de Diario El Universo de 1973, donde 66 personas buscaron asilo en la embajada de México, tras golpe de Estado en Chile. A la derecha, eb 1989, el dictador Manuel Noriega se asiló en la embajada de El Vaticano por dos semanas. 

Con esto concuerda el internacionalista Benjamín Rosales, quien señala que una acusación por delitos sexuales en Suecia no es un justificativo. Cree que ahora es el momento de analizar ese otorgamiento, más aún “cuando el asilado ha incumplido por intervenir en la política nacional e internacional”.

Los especialistas señalan que los asilos no tienen un límite de permanencia, pero que lo correcto es que se cumpla con un protocolo de convivencia, por ejemplo en casos cuando lo solicitan más de uno.

Como lo fue en 1973 en el golpe de Estado de Augusto Pinochet, donde decenas de ciudadanos buscaron asilo en Suecia, México y Cuba. Como las 66 personas que se asilaron en la embajada de México.

Rosales considera que las condiciones deben ser las adecuadas como la atención y el espacio. En cambio, Faidutti cree que cuando se trata de una gran cantidad de personas, lo ideal es ubicarlos en otro sitio. 

Cronología de asilos diplomáticos en Latinoamérica 

4 de enero de 1949

El dirigente Víctor Haya se asiló, por cinco años, en la embajada de Colombia, tras golpe militar en Perú.

17 de julio de 1959

Manuel Urrutia, expresidente de Cuba, se asiló por dos años en la embajada de Venezuela por persecución.

11 de septiembre de 1973

En el golpe de Estado de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, decenas de personas buscaron asilo en embajadas latinoamericanas. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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