Árboles nativos de los tsáchilas se enseñan a turistas

Santo Domingo –

Sayama es una reserva ecológica de la comuna Cóngoma de la nacionalidad tsáchila. Tiene una superficie de 2,5 hectáreas y cuenta con un bosque secundario donde existen árboles y plantas nativas que los tsáchilas utilizan para su medicina ancestral. Además posee un pequeño estero en el que se hallan pequeñas piezas que podrían ser arqueológicas.

A 14 kilómetros de Santo Domingo, tomando la vía a Quevedo, se encuentra la entrada a la comuna tsáchila Cóngoma. Al sitio se llega en buses intercantonales o en carros particulares que hacen carreras a moradores y visitantes.

La reserva ecológica tomó el nombre de Sayama debido a la culebra llamada mata caballo, este reptil tiene una representación ancestral para los tsáchilas, pues ellos aseguran que cuando una persona tiene suerte la puede ver.

Xavier Aguavil indica que el lugar se habilitó hace pocos meses con el propósito de que el visitante conozca cómo los tsáchilas vivían hace décadas atrás, por ello se hizo un sendero en el que se colocaron letreros con los nombres en tsáfiqui de los árboles que son representativos para la nacionalidad.

Entre los árboles con señalética se encuentra el tangare, que en tsáfiqui se llama lonko´. Entre sus propiedades se indica que sirve como antiinflamatorio y cicatrizante.

En el sendero de la reserva se ubican varias estaciones. Una está en el estero donde se colocó una trampa para pescar, hecha de tallos de paja toquilla. “Esta era una práctica que nuestros abuelos realizaban para pescar de forma ancestral”, señala Aguavil.

Durante el recorrido también se aprecian otras estaciones, como la que escenifica a las viviendas que hace décadas atrás usaban los tsáchilas, para remontar al visitante a la época de los primeros tsáchilas que llegaron a Santo Domingo. Se le muestra una choza sin paredes hecha con pambil y con techo de paja toquilla.

Estas eran las casas que usaban los indígenas cuando llegaron a los bosques de Santo Domingo. También hay otra choza en la que el poné de la reserva hace ceremonias y rituales.

En Sayama también se le muestra al turista pedazos de piezas y pequeñas esculturas rústicas, que el estero arrastra cuando tiene un mayor caudal. Aguavil asegura que estas piezas podrían ser arqueológicas por sus terminados y formas semejantes a las halladas en las culturas precolombinas.

Antes, el lugar contaba con un grupo cultural del mismo nombre, Sayama, que hacía danzas y música ancestral con marimba y tambores. (I)

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