Con elecciones, hace 40 años se abrió la ruta a la democracia en Ecuador

La jornada de elecciones presidenciales del 29 de abril de 1979 fue una fiesta que, en buena parte del país, llegó con lluvia. Tanta que las papeletas en algunas zonas llegaron húmedas. En El Carmen (Manabí), por ejemplo, las autoridades decidieron plancharlas para que estén listas y en Chanduy (Santa Elena) los camiones de la Armada llegaron tarde por el aguacero.

Los incidentes fueron menores frente a la expectativa de retornar a la democracia: un hombre fue apresado por hacer proselitismo, otros fueron aporreados por la policía por infringir la ley seca…

En las calles de aquel Ecuador de hace 40 años –que en contraste con el de hoy tenía más población rural que urbana y donde conseguir una línea telefónica era un privilegio–, 1’521.449 electores consagraron con su voto el fin de una década de dictaduras que empezó con la de José María Velasco Ibarra (1968-1970), continuó con las del general Guillermo Rodríguez Lara (1970-1976) y cerró con el triunvirato militar (1976-1979).

Tanto Rodríguez Lara como el triunvirato integrado por Alfredo Poveda Burbano, Luis Leoro Franco y Guillermo Durán Arcentales ejercieron su gobierno con mano dura. Organismos de derechos humanos los responsabilizaron de la masacre de los trabajadores de Aztra, del asesinato del político Abdón Calderón Muñoz, de la detención de monseñor Leonidas Proaño y de la represión a las protestas populares.

Sin embargo, no fue la misma violencia que se vivió con el resto de dictaduras militares de América Latina, donde la lista de asesinatos, desapariciones y torturas ordenada desde el mando central creció sin fin ni contemplaciones.

Cuando el triunvirato asumió el Gobierno en 1976 anunció que en un par de años entregaría la administración del Estado a los civiles.

Para el académico Andrés González, de la Universidad San Francisco, en Ecuador “tuvimos mucha suerte”, pues “las Fuerzas Armadas ecuatorianas no eran comparables con otras que eran más radicales e incluso más brutales con la población civil”.

De hecho, sus visiones eran diferentes. Patricio Moncayo, doctor en Ciencias Políticas (Flacso), sostiene que la dictadura militar en el país tenía un corte “desarrollista”, de impulso a la economía nacional, diferencia de Chile o Argentina, de tendencia neoliberal, lo que abonó en una transición consensuada.

Santiago Cabrera, de la Universidad Andina Simón Bolívar, hace una puntualización. “Si se compara con otros regímenes militares del continente, evidentemente, aquí había una ‘dictablanda’, como se le conoce a este periodo de facto, pero en el contexto local hubo mucha represión para resguardar sus intereses, incluso luego del triunfo de Jaime Roldós (que murió en un accidente aviatorio dos años más tarde, 1981)”.

De alguna manera, el retorno a la democracia pasaba por el consentimiento de las Fuerzas Armadas, “que administraron la bonanza y dejaron a los civiles la crisis”, comenta Cabrera.

A la par, una serie de organizaciones sociales y políticas conformaron un movimiento convergente a favor del cambio, que se impuso a las facciones más conservadoras que –dentro y fuera de los cuarteles– preferían mantener a los militares en el poder.

En ese contexto, el binomio Jaime Roldós y Osvaldo Hurtado fue elegido con el 69,2% de votos válidos. Compitieron con Sixto Durán Ballén, quien se declaró “satisfecho” por cumplir con la candidatura.

El presidente electo, incluso, reconoció el rol jugado por las Fuerzas Armadas para lograr una transición histórica.

Pero al poco tiempo, la crisis estalló: cayeron los precios del crudo, los compromisos de la deuda externa sobrepasaban las posibilidades del presupuesto, las huelgas por las condiciones de vida se multiplicaron… Pero no se puso en duda, la vuelta a la democracia.

Modesto Correa, decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Casa Grande, recuerda a aquellos días de abril de 1979 como “de un ambiente esperanzador, con una gran necesidad de cambio”. “La alianza con Osvaldo fue buena y hubo un congreso con diferentes tendencias”, señala y subraya el impacto que había tenido el boom petrolero y la aprobación de la Constitución en 1978 como factores que abonaron en las pretensiones democráticas.

No obstante, agrega, luego de estos 40 años de democracia hay temas pendientes para lograr consolidarla. “Hay una sensación que al país todavía le falta gobernabilidad, liderazgo y honestidad política”. 

ENTREVISTA REALIZADA POR DIARIO EL UNIVERSO AL PRESIDENTE ELECTO JAIME ROLDÓS AGUILERA EL 29 DE ABRIL DE 1979

Triunfo preconiza la unidad nacional

¿Qué impresión le merece el hecho de haber doblado el porcentaje de votación que obtuvo usted en la primera vuelta?

Esta es la expresión cabal de la democracia; hay otro hecho que lo estimo sintomático: el haber ganado, según información que poseo hasta esta hora, en todas las provincias del Ecuador, el haber triunfado en todas las regiones del país, lo cual le da un contenido de unidad nacional a la victoria, unidad que he preconizado a lo largo de la campaña. Del mismo modo, la concurrencia de la juventud y de los trabajadores, factores todos ellos que se identificaron con nuestros enunciados, ausentes por completo de cualquier forma de totalitarismo.

¿Qué es lo más importante hasta el 10 de agosto?

Hay algunas de importancia, algunas circunstancias que tienen carácter prioritario; unos hacer respetar los términos de la voluntad popular y esto lo digo por la serie de trances que hubo de pasar en la vuelta anterior. La democracia debe afianzarse a la voluntad del respeto a la voluntad del pueblo, que creo de nuestra parte  ya lo hemos venido haciendo, el trabajo planificado y lo que habrá que hacer en el primer día de gobierno, teorizar ahora para ejecutar luego.

¿Su eslogan ha sido en esta campaña ‘La fuerza del cambio’, ¿cree que un gobierno puede lograr cambios con un Poder Judicial como el actual?

Necesariamente debe producirse una reforma en la Función Judicial, reforma que cae dentro de la ideal reforma administrativa que yo he planteado. La administración de justicia debe ser efectivamente tal; habrá que procurar, tanto en la ley como en las personas que integran dicha función,  desde sus más altas dignidades respondan a los requerimientos de la prestación de la justicia honorable.

¿En trance de ver peligrar su victoria, ¿de qué manera defendería usted el triunfo obtenido en las últimas eleciones?

Parto de realidades, porque creo que es la mejor manera de actuar en política, así como hay esa hipótesis hay la apreciación en contrario como principio genérico. Yo he llamado al pueblo a defender su victoria. De mi parte estoy decidido a hacerlo, no porque lo aconseje un triunfo personal, sino precisamente por tratarse de una victoria popular que no debe ser medida cuantitativamente, sino también desde el punto de vista del contenido que esa votación encierra el cambio que anhela el país.

¿Cómo aprecia usted la conformación del Congreso que se instalará en agosto próximo?

La información que se posee es una información parcial para saber con exactitud el número de legisladores de cada partido político que lo integran. Es una pregunta muy interesante, pero   creo que podrá ser contestada en el lapso de las próximas 24 o 48 horas una vez que se sepa cuál es la verdadera integración.

¿Su gabinete será de concentración nacional o agrupará a los partidos que apoyaron  su candidatura?

En ningún momento será sectario; lo importante para el próximo gobierno es cumplir con los ofrecimientos hechos al país y ello demanda el aporte de los mejores hombres, por lo cual procuramos no repartir funciones sino cumplir con las expectativas generadas en necesidades efectivas. (I)

Frases de Jaime Roldós el día que triunfó

El pueblo puede estar seguro de que no lo defraudaré, pero también… de que la batalla electoral de hoy es apenas un hito en el proceso del cambio”.

Espero su participación organizada y permanente… no solo (para) el respeto a su voluntad, sino para los objetivos respaldados con su voto”.

Mi reconocimiento a las FF.AA., que cumplieron su palabra y rehusaron burlar la soberanía popular con maniobras golpistas o fraudulentas”.

Tomado de El Universo – Ecuador

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