Naruhito al mando de la nueva familia imperial de Japón

Tokio –

Desde este martes, el trono del Crisantemo tiene una nueva pareja imperial tras la abdicación del emperador Akihito.

El nuevo emperador de Japón, Naruhito, deberá mantener un difícil equilibrio entre las tradiciones de una institución milenaria y su voluntad de acercar a la familia imperial a la realidad del mundo actual, al tiempo que protege a su esposa, con dificultades en su rígido papel.

Naruhito, de 59 años y que se convirtió en el 126º emperador japonés, ya expresó su preocupación, al igual que su padre Akihito, sobre cómo asumir el papel de Japón en el pasado.

En 2015, consideró “importante, ya que el recuerdo va a borrarse”, que los japoneses “miren con humildad” las décadas pasadas, sin ocultar los abusos cometidos por el ejército imperial durante la primera mitad del siglo XX.

También deseó que “las generaciones que vivieron la guerra transmitan correctamente a las que no la sufrieron la trágica experiencia vivida por Japón y el camino que tomó en la historia”.

En febrero expresó asimismo su voluntad de estar “cerca del pueblo y compartir sus alegrías y sus penas”, como los actuales emperador y emperatriz, quienes visitan zonas afectadas por desastres naturales y se reúnen con personas discapacitadas o marginadas.

Abierto al mundo

Naruhito no esconde sus críticas al asfixiante modo de vida al que está sometido la familia imperial japonesa, especialmente en lo relativo al sufrimiento de la princesa Masako, a la que le cuesta adaptarse a ese entorno.

“En numerosas ocasiones señaló que la casa imperial siempre había tenido que cambiar con las transformaciones de la sociedad. No esperemos, por tanto, que sea una réplica exacta de su padre, aunque haya una cierta continuidad”, dijo a la AFP Kenneth Ruoff, director del centro de estudios japoneses de la Universidad de Portland, en Estados Unidos.

“Por ejemplo, hará las cosas con una perspectiva algo más internacional”, consideró.

Estudios internacionales

Nacido el 23 de febrero de 1960, Naruhito fue el primer príncipe que creció bajo el mismo techo que sus padres, en lugar de ser educado por institutrices y tutores.

En la década de 1980 estudió durante dos años en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, tras obtener un diploma en historia en Japón. Así, pudo librarse durante un tiempo de las rigideces que impone la vida imperial en su país, mezclándose con otros estudiantes y con la familia real británica.

En 1993 se casó con Masako Owada, nacida en 1963 en una familia de diplomáticos y formada en las universidades de Harvard y Oxford. Esta políglota acostumbrada a recorrer el mundo renunció entonces a una prometedora carrera diplomática para entrar en la familia imperial.

Pero a Masako le cuesta aguantar una existencia sometida a las estrictas reglas de la Agencia de la Casa Imperial.

Entre otras cosas, sufrió una enorme presión para tener un hijo, ya que la sucesión imperial en Japón es patrilineal. El estrés aumentó cuando, en 2001, dio a luz a una niña, la princesa Aiko, única descendencia de la pareja.

Aprecio por Akihito y Michiko

La pareja real que hoy deja el trono goza de gran respeto en su país por su cercanía a los ciudadanos. La emperatriz Michiko despierta “gran entusiasmo” y el emperador Akihito supo ganarse el afecto “por ejemplo estrechando manos”, precisa Hideya Kawanishi, profesor de la universidad de Nagoya.

“El emperador es alguien que pertenece a las altas esferas pero le siento muy cercano a nosotros, especialmente porque siempre se desplazaba a los lugares de catástrofes naturales para encontrarse directamente con el pueblo”, subraya Rikia Iwasaki, un estudiante reunido delante del palacio.

Pasan ahora a ser emperador y emperatriz eméritos y ceden el palacio imperial a Naruhito y a su esposa Masako, de 59 y 55 años respectivamente.

Akihito trabajó para conferir al rol constitucional una esencia de “símbolo de la unidad del pueblo”, y Naruhito promete seguir los pasos de su padre. Ha dejado claro que continuará obrando para que las generaciones futuras conozcan los abusos cometidos por Japón durante la guerra y apoyando a las víctimas de catástrofes naturales. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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