130 niños entre muertos en bombardeos del régimen sirio

Siria –

Un niño de 13 años salió de los escombros con el brazo ensangrentado y los ojos rojos e hinchados ante los gritos de los rescatistas. Aún no sabía que su madre y dos hermanos fallecieron por los proyectiles lanzados ayer por los aviones del Gobierno de Siria contra el último bastión rebelde del país.

Los ataques hicieron colapsar un edificio en la provincia de Idlib y mataron a siete personas, tres de ellas eran miembros de la familia Qasheet.

Los combates han azotado Idlib y las zonas aledañas desde el 30 de abril. El área sigue siendo un obstáculo para que el presidente Bashar al Asad alcance la victoria final contra la oposición armada tras ocho años de guerra civil, que deja más de 370.000 muertos y cientos de miles de refugiados.

Según la ONU, más de 130 menores han muerto desde fines de abril y hay daños en 30 hospitales y varias escuelas.

Un video muestra cómo voluntarios del grupo Cascos Blancos retiran bloques de hormigón para dar con el cadáver de un niño de 14 años. Su padre lloraba repitiendo el nombre de su hijo, Abboudi, mientras que rescatistas buscaban levantar la pesada estructura.

Vestido con una camiseta azul, Abboudi estaba boca abajo, entre dos bloques de hormigón y con un charco de sangre bajo la nariz.

En medio del frenesí, un niño más pequeño emergió de un hueco entre los escombros con los ojos rojos e hinchados, el cabello y el cuerpo empolvados, y con la camiseta hecha trizas colgando del torso. Era Hakam, el hermano menor de Abboudi, que estaba a unos metros del cuerpo destrozado de su hermano. La madre y hermana de ellos también fallecieron.

La agencia Balandi, operada por activistas, reportó que siete personas fallecieron, entre las que había cinco niños. El pasado miércoles, 15 civiles murieron en otro ataque. El lunes fueron 27, 11 de ellos eran niños, solo en este día hubo más de 100 ataques aéreos y se lanzaron 93 bombas de barriles.

Los niños no tienen ninguna responsabilidad por la guerra, sufren más que cualquiera. Las labores de ayuda de emergencia son soluciones rápidas que solo alcanzan a mitigar las consecuencias humanitarias de una violencia así de brutal e innecesaria”, ONU

La oleada incesante de bombardeos, algunos con barriles con explosivos y fuego de artillería de fuerzas del gobierno de Al Asad y de Rusia en Idlib, ha cobrado la vida de cerca de 300 civiles desde finales de abril, según el Observatorio sirio de Derechos Humanos.

El bastión rebelde es hogar de unos 3 millones de personas, unas 270.000 han huido de los combates desde fines de abril.

EE.UU. y la ONU exigieron el fin de los bombardeos, pero el régimen de Al Asad y Moscú no escucharon los requerimientos. Analistas piensan que el gobierno de Al Asad y sus aliados continuarán bombardeando, pero no lanzarán un asalto por tierra que crearía caos en las puertas de Turquía.

Imágenes por satélite muestran también que los bombardeos del régimen sirio causan daños en campos agrícolas.

Activistas y expertos informaron que la quema de cosechas es parte de una campaña de tierra quemada que agrava las penurias de los 3 millones de personas en el feudo rebelde.

La ONU declaró que los incendios arrasaron con cosechas básicas como de trigo y cebada, agravando la crisis humanitaria en el área. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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