Diego Cabot: Indiferencia popular y empresarios cómplices abonan a corrupción

Guayaquil –

1 de agosto de 2018. Buenos Aires amanecía con la noticia de la captura de decenas de empresarios y exfuncionarios gubernamentales. Diario La Nación explicaba el motivo. Su principal editor, Diego Cabot, y dos colaboradores más habían empezado siete meses antes a desentrañar el caso que luego sería conocido como “los cuadernos de la corrupción”. La investigación periodística, antes de ser publicada, pasó  por la verificación de la justicia, que comprobó un sistemático movimiento de millones de dólares en efectivo, a través de un conductor que anotó cada recorrido, con destino a la residencia del matrimonio  presidencial  de Néstor Kirchner  y Cristina Fernández, que gobernaron el país entre 2003 y 2015. 

Ahora, un año después de las detenciones, Cristina aún está sindicada, aunque sin pagar cárcel por tener fuero como senadora, pero es parte –con  Alberto Fernández– del binomio  más votado en las elecciones primarias para volver al poder. Cabot sigue en su oficio, dictó una charla en la Universidad Católica de Guayaquil en el marco de las Jornadas de Investigación Periodística y luego habló con este Diario.  

¿Lo desanima que, a pesar de las investigaciones que revelan la corrupción, la gente vuelva a votar por los mismos actores políticos?

Yo soy respetuoso de las voluntades populares, hay  cosas que pesan más en la Argentina, que históricamente votó según cómo le vaya al bolsillo en ese momento. En  general, cuando los gobiernos no dan algún tipo de respuesta económica, la gente termina condenándolos con el voto. Y a eso hay que sumarle  que el peronismo, ponga a quien ponga de candidato, tiene muchísimos votos.

¿Pero no siente  que en el pueblo no cala el trabajo que revela la corrupción?

Es que los gobiernos populistas tienen una gran efectividad  para ponerle dinero en el bolsillo a una cantidad de gente,  así sea a costa de una cantidad enorme de cosas,  de una presión fiscal enorme,  de tirar las reservas, sin proyectos a largo plazo,  otorgando muchos subsidios. Por ejemplo,  en Argentina te regalaban prácticamente la energía,  una caja de cigarrillos salía más cara que dos meses de luz o de gas. Hasta el fútbol, que en una época se pagaba, Cristina decidió hacerlo gratis.  Ahora la luz se paga lo que vale, el fútbol ya no es gratis y la gente extraña aquello. La corrupción es un tema preocupante, sin duda, pero los gobiernos populistas son altamente efectivos poniéndole plata en el bolsillo a la gente.

¿Parecido al chavismo?

Efectivamente,  ese es el modelo. El problema que tienen ahora, que es un poco lo que le pasó al chavismo, es  un populismo sin plata. Fíjense en Correa cuando al inicio tenía el commodity (precio del petróleo) por las nubes y después cómo terminó. Todo populismo necesita una industria de dinero, algo que te produzca, porque no hay populismo que se sostenga sin dinero. 

El caso  se conoce también como el Lava Jato argentino y tiene similitud con lo que ha ocurrido en Ecuador con  una exasesora presidencial ¿Coincidencias?

Es algo sistemático que se ha extendido en la región. Recordemos  el caso Odebrecht, fue algo sistémico en  América Latina, hecho al más alto nivel de grandes empresarios y funcionarios muy poderosos. Y tiene que ver con el desmantelamiento de los organismos de control por parte de prácticamente todos los gobiernos, y después está la complicidad de una clase empresaria que hace negocios a través de fondos públicos y el financiamiento de los políticos. Ese sector donde el Estado se relaciona con los privados a través de contratos de concesiones, de obra pública, de suministro de bienes o servicios,  está absolutamente corrompido en la región.  A eso hay que sumarle lo que decíamos al principio,  que a las mayorías no les interesa (el tema de la corrupción) porque están pensando en otra cosa. Ya están acostumbrados a que el Estado no les da seguridad, no les da salud ni  educación y ya prácticamente conviven con eso,  entonces disfrutan de las pequeñas cosas que sí les da, como los subsidios.

¿Cree que los vacíos legales sobre el financiamiento de campañas son a propósito?

A mí me parece que esto va más allá de un periodo de campaña, esta gente termina financiando un estilo de vida de los políticos, que son prácticamente millonarios después de que salen de la función pública, que no es lo mismo que financiar una campaña electoral.  Para los empresarios, hacer eso es una inversión: yo aporto a la campaña y al estilo de vida del político y después busco el retorno a la inversión.

Después de que se ha demostrado que esta conducta es sistemática en varios países de la región, no se ve a la oposición impulsando cambios. 

La verdad uno no puede entender por qué no actúan con mayor premura y por qué son tan timoratos a la hora de legislar o incluso denunciar. En general los gobiernos en la región no son los mayores denunciantes de sus predecesores porque temen que después les pase lo mismo. Entonces la sensación que me da es que ellos cabalgan en un esquema realmente cómodo. Y las mayorías tampoco están exigiendo cambios en los países, todos miramos los ejemplos de Chile y Uruguay, que son mucho más previsores, que tienen más normas, mejor institucionalidad y control cruzado; sin embargo, nosotros no exigimos lo mismo a nuestros gobernantes porque finalmente en las elecciones terminamos dando el voto a quienes van por la demolición de los sistemas de control.

¿Y no le queda un sinsabor de que ni los votantes ni los partidos opositores no hagan nada para cambiar la situación? 

Bueno hay que desdoblar esto,  por un lado, sí, efectivamente tienes la desazón como ciudadano y te preguntas ¿cómo puede ser posible que volvamos a repetir la misma historia? Es cierto que el gobierno actual dejó mal herido a gran parte de la sociedad con un ajuste económico muy importante que efectivamente mejoró las cuentas públicas pero a costa de un enorme padecimiento de una gran franja social. Y por otro lado está el análisis periodístico. Yo lo que trato de hacer es contar historias y que esas historias sean certificadas por los hechos, que sean reales, y ese ha sido un objetivo cumplido. Así que desde lo periodístico yo estoy muy satisfecho con la investigación, más allá del resultado electoral que me puede molestar como ciudadano.

Ante la corrupción hay indiferencia de una parte de la sociedad, hay gran complicidad de una clase empresaria y un sistema ilegal de financiamiento de parte de privados a una casta política millonaria”.

Diego Cabot, editor de La Nación

¿Ha valido la pena correr riesgos? A la vista de los resultados ¿siente temor de que si el Kirchnerismo vuelve al poder, vaya contra usted, incluso por vía judicial? 

Bueno, cuando investigas el poder la seguridad total no las vas a tener nunca,  porque te vas contra un poder establecido, donde hay millones de dólares en juego y vos en algún punto estás poniendo en evidencia toda esa trama corrupta, pero yo confío en que las instituciones de Argentina no van a permitir ese tipo de arrebatos, no sería algo de un país muy civilizado que quienes contamos las historias terminemos enjuiciados y quienes cometieron los delitos terminen gobernando. 

Allí es donde radica la importancia de la independencia de poderes, en Ecuador hubo casos de periodistas que hicieron publicaciones en prensa o en libros sobre casos de corrupción y terminaron envueltos en procesos judiciales. 

Bueno, yo no puedo dejar de confiar en el poder judicial de mi país porque en Argentina todavía no ha sucedido un hecho así, que la justicia te deje abandonado a la suerte de un gobierno autoritario. Allá del poder judicial termina poniendo algún punto frente a los abusos del poder ejecutivo. Doce de mis 15 años que llevo en La Nación los transité con los Kirchner en el poder,  escribiendo sobre lo que tenía que escribir y nunca la justicia dejó que se aprovecharán de nosotros.

¿Con base en esa confianza en la justicia fue que decidió judicializar la investigación de los cuadernos que le llegaron como prueba de la corrupción? 

Yo tenía una plena certeza de que lo que estaba allí era todo verdad y dije: ¿cómo hago para que esto tenga una consecuencia? Yo no quería que esto pase sólo como una nota periodística que todos lo niegan,  yo quería que tenga consecuencias judiciales para que no se repita más. Porque todo lo que pasamos ahora (la crisis económica) es consecuencia de ese dinero que terminó donde no debía terminar. Entonces la decisión de judicializar los cuadernos tiene que ver con que algún poder del Estado terminé por verificar la investigación periodística, y qué mejor hacerlo con alguien que pueda tomar medidas legales sobre quienes cometieron los delitos. 

El mensaje entonces es que no basta con publicar, sino que hay que buscar la manera de que esas revelaciones tengan un efecto positivo.

Eso fue lo que tuve muy presente Yo decía: esto probablemente no se repita nunca más.  Imagínate los choferes de ahora tomando todas las precauciones, datos como este no siempre aparecen, son casos muy excepcionales. Judicializar los cuadernos fue una manera de proteger nuestra investigación. Más bronca que ganen Ángel Fernández y Cristina Kirchner me da el hecho de que el gobierno actual, teniendo todas las herramientas, no haya avanzado en mejorar la legislación como para que esto no vuelva a ocurrir. Eso me da más bronca que los resultados de la elección.

También hay que tener en cuenta las circunstancias que lo llevaron a judicializar los documentos porque se trataban de cuadernos manuscritos, no eran unos documentos públicos.

Absolutamente. Si este hombre, el conductor, negaba que el escribió en esos cuadernos, uno como periodista no podía hacer nada. Nosotros no podemos ordenar una prueba de caligrafía, un juez sí puede ordenar esa pericia. Entonces la prueba tenía su particularidad que hacía que nosotros tuviésemos que actuar de una forma distinta si es que queríamos trascender la nota periodística.

Cada vez que llega un nuevo gobierno aumenta significativamente la cantidad de investigados por corrupción ¿le parece peligroso que la justicia,  en teoría un poder independiente, se mueva por los tiempos políticos o es normal?

No debería ser normal,  pero la verdad es que sucede. Los tiempos políticos determinan la conducta del poder judicial. También se investigan  a los políticos cuando salen  porque cuando están en el poder  no te permiten ni siquiera constituir la prueba, no te contestan oficios,  se mantienen blindados, te bloquean. 

Hay gente que piensa que la prensa devela casos de corrupción del gobierno anterior para darle un respiro a la nueva administración ¿qué decirle a la gente que aún no entiende el rol de la prensa?

Lo que sucede en Argentina y en gran parte de Latinoamérica es que todo se mira desde un tamiz extremadamente ideológico. Si escribes tal cosa contra este gobierno estás jugando a favor de uno, a favor de otro, cuando lo que uno está haciendo es describiendo hechos.  Me parece que eso es culpa de los gobiernos que pusieron en duda todo el tiempo el rol de la prensa. Ahora hay que reconstruir la credibilidad de la prensa, contando hechos, sabiendo que ahora nos califican desde una mirada muy  ideológica. Y también hay que estar conscientes de que hay gente que no quiere encontrarse con la verdad, militantes ciegos que prefieren no saber que tal o cual funcionario se robó millones, (que dicen) igual a mí cualquier cosa me da este gobierno. (I) 

Tomado de El Universo – Ecuador

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