Última esperanza para los jóvenes migrantes ‘dreamers’ en Estados Unidos

En su intento de desbaratar el legado de su antecesor en la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump ha tomado diversas medidas en sus dos primeros años en el cargo, incluyendo eliminar DACA, un programa que permitía que inmigrantes que llegaron siendo niños al país no sean deportados y puedan trabajar con un permiso especial.

La justicia logró bloquear durante varios meses su eliminación, pero pronto la disputa llegara a la Corte Suprema de Justicia, que tendrá la última palabra.

Fue en junio de 2012 cuando el expresidente (2009-2017) Obama firmó el decreto de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA por sus siglas en inglés) y ayudar a los alrededor de 800.000 dreamers (soñadores en inglés), como se les llama a los jóvenes beneficiarios de este programa.

Sin embargo, en septiembre de 2017 Trump le puso fin a las solicitudes del programa y un lapso de tiempo para acabar con él. Cuatro meses después una corte federal de California ordenó restituir DACA a los que ya lo tenían. Luego hicieron los mismo cortes de Washington D.C. y Nueva York.

En respuesta estados en manos del Partido Republicano (del que es Trump) intentaron sin éxito demandar al programa. Incluso una corte de apelaciones indicó el pasado noviembre que el gobierno no podía cancelar DACA, razón por la que la Corte Suprema debe decidir. 

Todd Schulte, presidente de la organización FWD US, que presiona por una solución a favor de los dreamers, indicó que la decisión de la máxima instancia judicial determinará la deportación o contribución económica que estos pueden hacer en Estados Unidos.

Datos del Centro para el Progreso Estadounidense (CAP por sus siglas en inglés) fijan en 661 mil los jóvenes que están amparados por DACA, según la cadena Telemundo. El descenso desde los alrededor de 800 mil se debe a que muchos han logrado la legalización de su estado migratorio por otros métodos, agrega. 

Además de esperar la decisión de la Corte Suprema -tendrá la audiencia del caso el 12 de noviembre y dará un veredicto probablemente el próximo año- no es la única opción de los dreamers para estar seguros de que no serán deportados. El Congreso de Estados Unidos también puede solucionar el tema.

La Corte Suprema de Estados Unidos

En junio de este año la Cámara de Representantes (con mayoría del Partido Demócrata) ya aprobó por una gran mayoría un proyecto de ley que autoriza la legalización y una vía hacia la ciudadanía para estos jóvenes. Sin embargo, también debe ser aprobado por el Senado (con mayoría del Partido Republicano), que aún no tiene fecha para tratar la ley. 

En tanto, el gobierno de Trump argumenta que actúo dentro de su autoridad legal al eliminar DACA y que es el Congreso quien debe encontrar una solución al problema. Mientras, críticos dicen que la intención del mandatario es solo seguir con su bandera de políticas duras contra la inmigración, pero al mismo tiempo también los ha usado para tratar de negociar presupuestos en conflictos con el Congreso.

¿Quiénes son los dreamers?

Los llamados dreamers son jóvenes que llegaron a Estados Unidos antes de cumplir 16 años y han vivido en el país desde 2007. 

Sus defensores tienen entre sus principales argumentos que muchos de ellos han vivido más de la mitad de sus vidas en el país norteamericano o llegaron tan pequeños que su idioma principal es el inglés y no recuerdan cómo es vivir en sus países de origen.

El promedio de los beneficiarios llegó en 1999 con siete años, un tercio arribó antes de los cinco, según la CAP, que añade que 1,5 millones de personas viven con un dreamer, incluyendo más de 256 mil niños nacidos en Estados Unidos que tienen un padre con este beneficio.

Protesta en apoyo a los dreamers.

Otro argumento es su aporte económico. De acuerdo con un estudio de la organización United We Dream, publicado por la cadena Univisión, 91% de los beneficiarios de DACA tiene empleo, 69% consiguió un mejor trabajo gracias al programa, 5% abrió su propio negocio luego de recibirlo (más que el resto de grupos de la población), el 54% logró trabajar en algo acorde a sus estudios, 56% mejoró sus condiciones laborales, 56% obtuvo su primer carro y el 16% consiguió una casa.

CAP le pone números a esos porcentajes y dice que son dueños de 59.000 casas y pagan anualmente 613 millones de dólares en hipotecas y 2.300 millones en alquileres. Pero lo más importante, según algunos analistas, es que pagan 5.700 millones de dólares en impuestos y 3.100 en impuestos locales o estatales, y representan en su conjunto un poder adquisitivo de 24.100 millones de dólares.

La encuestas en general son favorables a que se legalice el estado migratorio de los dreamers, pero habrá que ver como se encuentra una solución cuando el presidente Trump mantiene el tema migratorio y de seguridad latente para movilizar a su base electoral. (I)

Tomado de El Universo – Ecuador

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