Comunidades de Santa Clara viven de pesca y agricultura, quieren aprovechar turismo

Pastaza –

“No queremos la presencia de una central hidroeléctrica porque los trabajos previos generan contaminación, en nuestros ríos y riachuelos ha disminuido la pesca”. Son expresiones en las que coinciden Rosa Grefa y Wilson Grefa, moradores de la comunidad San Rafael, que aseguraron está entre las poblaciones que se verían afectadas por la central hidroeléctrica que busca aprovechar las aguas del río Piatúa, cantón Santa Clara, noroeste de Pastaza.

Dijeron que antes pescaban carachama, pero que esta especie ha ido poco a poco disminuyendo, por lo que estiman que es consecuencia de la contaminación por los trabajos del proyecto. Ante eso, ambos se muestran complacidos por la sentencia de la sala única de la Corte de Justicia de Pastaza de paralizar los trabajos de la central. Aspiran a que sea definitivo el dictamen.

Se estima que 6 comunidades, de las 22 que forman Pueblo Originario de la Nacionalidad Kichwa del cantón Santa Clara (Ponakicsc), son las que se encuentran asentadas en el área de influencia de la hidroeléctrica, en las que según Nelson Calapucha, dirigente de Territorio y Recursos Naturales de ese grupo, viven cien familias.

Los pobladores se dedican en su mayoría a la pesca en el río Piatúa y a la agricultura, sobre todo de yuca y cacao, también se aprovecha la madera que hay en la zona, pero se lo hace en ocasiones para utilizar los espacios de suelo para siembras, esas especies son restituidas, dice Pablo Shiguango, presidente de la comunidad San Juan de Piatúa,

Agrega que uno de los objetivos que tienen es aprovechar el potencial del río Piatúa para el turismo, pero que uno de los limitantes es el mal estado de las vías de ingreso. Piden atención de autoridades.

Considera que el turismo les permitirá mejorar el nivel de vida de las comunidades porque, afirma, se aprovecharía el atractivo que significa la presencia de piedras talladas, piedras sagradas, así como las plantas medicinales en la zona, además de la flora y fauna para atraer a los turistas no solo nacionales, sino extranjeros.

Para llegar a estas comunidades se coge la troncal amazónica Puyo-Tena, luego de pasar Santa Clara hay un desvío que permite continuar por una carretera asfaltada de 200 metros y enseguida empieza una vía lastrada en la que la mayoría prefiere andar en motocicleta.

Las viviendas en su mayor parte se combinan entre paredes de madera y techos de zinc y pocas son de ladrillo.

Dice que para la operación de la central hidroeléctrica se captaría alrededor del 90% del caudal del río Piatúa para desviarlo a la casa de máquinas, por lo que a lo largo de unos 15 kilómetros las comunidades que se sirven de esas aguas tendrán inconvenientes.

Cristian Aguinda, presidente de Ponakicsc, dijo que además los comuneros se curan en las aguas del río Piatúa, donde practican los rituales de la guayusa, la chicha. También aseguró que la soberanía alimentaria se afectaría porque ahí pescan y se perderían especies como la nutria de río que se encuentra en el Libro Rojo (en peligro de extinción) y plantas medicinales endémicas.

La semana pasada se le dictó prisión preventiva a un juez luego de que otro magistrado lo denunciara por un supuesto caso de cohecho para que ratificara una decisión judicial que él había tomado en primera instancia en contra de la posición de resistencia de las comunidades a esta hidroeléctrica.

Denuncia

El juez John Álava, quien denunció el presunto soborno de otro juez ahora investigado, dijo que es verdad que el país necesita una hidroeléctrica, pero que se la haga respetando a la naturaleza y a las comunidades indígenas, no de manera improvisada.

Acusado

Al juez investigado se le dictó 90 días de prisión preventiva.

22 comunidades de la nacionalidad kichwa se encuentran asentadas en el área de influencia de la hidroeléctrica. (I)

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