Muestra del Tejido Hablado se exhibe en Quito

Quito –

En 2016, nació el programa de investigación y exposición: Zarigüeya/Alabado Contemporáneo que, consiste en invitar a un artista de reconocimiento internacional a explorar la colección de arte precolombino que alberga el Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado y hacerla dialogar con la creación contemporánea.

Hasta el año pasado contribuyeron en el programa los artistas: Asier Mendizabal, Osías Yanov, Adrián Balseca y Caroline Achaintre.

Este año, la artista invitada es la brasileña Tamar Guimarães, quien exhibe la muestra: El Tejido Hablado, en la sala de exposiciones temporales del museo, desde el 9 de noviembre hasta el 31 de diciembre.

“Este programa es innovador y único en el Ecuador, porque hace dialogar dos géneros del arte, cronológicamente muy separados, el Arte Contemporáneo y el Arte Precolombino, explica Elisa Ullauri, coordinadora del Área Educativa del Museo Casa del Alabado.

Hay una similitud entre la propuesta artística de Tamar Guimarães, con la intervención arquitectónica que hizo Luis López López en los trabajos de restauración de la casa que ahora es el museo. Según la coordinadora, el resultado de la restauración “conjuga elementos modernos y antiguos y deja ver un diálogo entre épocas…”

Arte Precolombino

Solo unos pasos separan a la Iglesia San Francisco del Museo de Arte Precolombino Casa del Alabado, una vivienda colonial del Siglo XVII, que después de muchos años de restauración, finalmente en 2010, abrió sus puertas. El museo se compone de 1970 metros cuadrados de construcción y alberga una colección de 600 piezas precolombinas expuestas y unas 4000 en reserva.

La obra de Guimarães, a primera vista, resulta sencilla y no se logra comprender. Solo después de asimilar el mensaje se advierte la trascendencia que alcanza el Tejido hablado. Consta de un retazo grande de tela, mide 19 metros de largo por 70 centímetros de ancho. No se visualiza todo. La mayor parte permanece enrollado.

El fragmento que se puede ver, da cuenta de que se trata de una tela fina, lujosa, con destellos brillantes, donde se materializa una especie de bordado con figuras parecidas a la lectura que arroja un sismógrafo que, mide el movimiento de la tierra y las ondas sísmicas generadas por las erupciones volcánicas.

El tejido se manufacturó en una tejeduría llamada Dash + Miller, en Bristol. Es una tejeduría que conserva la tradición artesanal de tejido a mano, pero, actualmente está vinculada a la industria de la moda de lujo.

Un diálogo impregnado en la pieza

—¿Qué pasa con esta tela? ¿Cuál es la propuesta de la artista Tamar Guimarães? —Se pregunta la coordinadora. Porque, a primera vista, no está explícito el diálogo con el museo de arte precolombino o con la colección que el museo alberga.

—De hecho, el tejido, de por sí, tiene una importancia enorme en nuestras culturas —se responde ella misma. Sabemos que los tejidos eran importantes en épocas precolombinas, sin embargo, no tenemos testimonios, porque siendo materia orgánica, no se conservan al pasar de los años, prosigue.

Ahora, esta obra encarna de varias maneras este diálogo con las piezas arqueológicas. Pero, quizá el más explícito, es justamente, el hecho de que, aquí, en esta tela se grabó una conversación en torno a las piezas, entre la artista, Tamar Guimarães y el curador, Pablo Lafuente, dice.

Ellos trabajaron, en conjunto, durante meses sobre la obra. Registraron esas conversaciones en torno a las piezas y esas conversaciones, esas ondas sonoras producidas por sus voces, son las que están inscritas en la tela.

La artista y el curador, para lograr descifrar y aproximarse a las piezas, necesitaron amplificar un nivel de conciencia y para lograrlo, tomaron, lo que ellos llaman, un intermediario extraordinario. Tomaron psilocibina, un hongo alucinógeno.

Sabemos que culturas y sociedades precolombinas utilizaban alucinógenos, desde una perspectiva ritual, dice la coordinadora, pero también desde una perspectiva medicinal. El cuerpo y la mente confluyen hacia un estado de entendimiento, de sanación, de sensibilidad, frente al mundo, explica.

Ellos consumieron esta substancia y viajaron… Entonces, aquí se encuentra el testimonio, el carné del viaje. Es una conexión con entidades, con espíritus, con esos entes que, desconocemos pero que solo podemos acceder a ellos, gracias a estos canales, concluye la coordinadora.

Aquí tenemos un lenguaje. El arte es lenguaje, sea arqueológico, contemporáneo, moderno, clásico. Pero, no siempre se entiende el lenguaje, por eso es necesario decodificarlo. Sin embargo, en el lenguaje impreso en la tela, nunca sabremos el mensaje explícito, pero, sabemos que hubo una conversación.

Esta tela, bien puede ser el archivo o la memoria de esa conversación. Sabemos que se dijo algo, sabemos entre que y que, pero no sabemos qué, expone la coordinadora.

Quién es Guimarães

Tamar Guimarães, artista visual, nació en Belo Horizonte, Brasil. Vive y trabaja en Copenhagen (Dinamarca). Su obra forma parte de exposiciones individuales en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid. Jeu de Paume Satellite, de París. Gasworks, de Londres, y el IMA Institute of Modern Art, de Brisbane.

Participó en las ediciones 33, 31 y 29 de la Bienal de Sao Paulo y en las Bienales de Venecia y Suecia.

Sus filmes se exhibieron en festivales internacionales como Berlin Forum Expanded, Images Film Festival y Experimental Media Congress, entre otros.

Horarios y costos

Abierto de jueves a martes y feriados: de 09:00 a 17:30. Miércoles: de 13:30 a 17:30.

Cerrado: 25 de diciembre de 2019.

Costo de la entrada: 6 dólares. Estudiantes y niños de 4 a 6 años: $ 2. Tercera edad: $ 3.

Guías de turismo con carné vigente, personas con discapacidad y niños de hasta 3 años, no pagan. (E)

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