Presea para las Conceptas por guardar patrimonio de Cuenca

Cuenca –

Las puertas del claustro en el que viven y trabajan las religiosas de la orden de la Inmaculada Concepción se abrieron tras décadas de total encierro.

Por conservar el patrimonio cultural e inmaterial de Cuenca desde 1599 esta congregación recibirá, este 1 de diciembre, una presea del Municipio en la sesión solemne por los 20 años de la declaratoria de la Unesco como ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Agradecidas por aquello, ellas mostraron por unos momentos su espacio y lo que hacen detrás de las paredes.

CUENCA. El taller de costura donde las religiosas bordan a mano y en máquina y hacen vestidos o trajes para figuras religiosas como el Niño Jesús. (Johnny Guambaña, EL UNIVERSO)

En Cuenca, la orden de las Conceptas es conocida principalmente por su museo, en el que se conservan obras de arte de reconocidos artistas como las esculturas de los azuayos Miguel Vélez y Gaspar Sangurima; cuadros, herramientas de trabajo de sus antecesoras y hasta juguetes de madera.

Los visitantes tienen acceso a las salas, los jardines, las tumbas y la antigua cocina, pero la semana pasada mostraron otros espacios. El monasterio está ubicado en la calle Hermano Miguel y Presidente Córdova, en el Centro Histórico.

En la calle, en los exteriores, el ruido es muy fuerte por la cantidad de tráfico, comercios y vendedores ambulantes. Pero tras cruzar la puerta de ingreso esta sensación cambia: hay un ambiente más tranquilo.

En la actualidad conviven 24 religiosas que se dedican a la oración y al trabajo. La mayor es la hermana Amadita, de 90 años. De estos, 70 dedicados a la vida religiosa. Y la más joven ingresó hace dos semanas y aunque ya fue aceptada, deberá pasar un año como aspirante y otro de postulante para recibir definitivamente los hábitos.

Sor María Logia de Santa Rosa es la abadesa o superiora del monasterio. Cuenta que la vida en este lugar transcurre entre rezos, el trabajo y el vivir el misterio de la Inmaculada Concepción a través de la oración. Cada día se levantan a las 04:30. A las 05:30 empiezan con la oración mental. Van a la primera misa de las 07:30, donde cantan para alabar a Dios. En la tarde rezan y trabajan.

Las paredes internas y externas llevan los colores de su congregación, celeste y blanco, y están llenas de murales y cuadros alusivos a santos o a diferentes advocaciones de Jesús y de la Virgen María.

Una de las características de las casas patrimoniales es la presencia de grandes jardines. Ellas lo conservan intacto, con variedad de árboles y plantas. Y en medio hay una pileta de cemento construida hace más de cuatro siglos. Para conservar estas joyas patrimoniales necesitan bastante dinero.

Se financian con donaciones, con venta de entradas al museo, trabajos de costura y cocina. Preparan quesadillas, vino, gelatina de pichos o jarabe de rábano y productos naturales (hechos con recetas secretas) a los que se les atribuyen propiedades medicinales o relajantes.

En el taller de costura también pasan la mayor parte del tiempo. A máquina (antiguas y modernas) o a mano bordan detalles para prendas religiosas que usan los sacerdotes, como los palios. Y en Navidad alistan elegantes trajes para revestir a la imagen del Niño Jesús.

Otro espacio importante es la Sala de Profundis, donde rezan y reflexionan con la Biblia en mano. Desde aquí y desde que se creó el monasterio, el 13 de junio de 1599 hasta la fecha, rezan por los difuntos.

20 años cumplirá Cuenca como ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad, declarada así por la Unesco. (F)

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